visita virtual

El MAC (como varios museos latinoamericanos) no cuenta con una museografía didáctica, sólo con los materiales comunes e indispensables para conformar una exposición. En apoyo a lo anterior, ha tratado de implementar la opción de visita virtual para crear nuevos tipos de acercamiento.

¿Está en realidad sirve para conectar al público con el arte contemporáneo?

Referente a mi experiencia, en su <<visita virtual>> tuve el mismo problema que en otras que forman parte del proyecto de Google Arts & Culture.

Me confundo, el manejo de la interfaz no es intuitivo. El pulsor tarda mucho en responder, y cuando lo hace, me lleva a una imagen pixelada; de igual manera, tiende a no dar sentido y coherencia en cuanto al orden de la exposición, y no se ven las fichas técnicas. Entonces, veo obra, pero referente a nombre y artista me quedo igual que como inicie: sin información y confundida. 

No todo está mal, hay claridad en las imágenes que conforman el proyecto; también, en los textos introductorios, temáticos y referentes a medidas de seguridad.  Creo que es un buen intento que puede implementarse en México (y de hecho se hace), especialmente, en muestras modestas. 

Otro punto a favor es la presencia de caricaturas que hace que la identificación con niños sea fácil, pero a falta de apoyos didácticos e interactivos, tendrían que hacer uso de un grupo de pedagogos y/o otros profesionales que ayuden a conectar a los diferentes públicos con la obra enmarcada en un discurso dirigido a especialistas.

Al respecto, me gustaría enfatizar que los expertos que se requieren no solo tendrían que estar relacionados a la educación sino al las áreas de las ciencias y la tecnología.   

Pero bueno, siendo honesta, y acorde a lo presentado, no considero el ejemplo expuesto como una herramienta propia de interacción que tenga la característica de lúdica. Tal vez ayude a tener una idea de la museografía y del espacio, pero no del discurso. 

Lo cual me lleva a definir la visita virtual del MAC de Bogotá como una estrategia paliativa, mas no del todo funcional y acorde al objetivo pretendido, que considero es la difusión y visibilización de la muestra, más allá de la arquitectura del edificio.  

Se infiere que de trasfondo se está considerando el mundo virtual en segundo plano, cuando en realidad no vivimos así. Cada día y en el mundo más modernizado, estamos más online que offline

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Alternativas frescas

Gracias al desarrollo tecnológico en lugares como Europa y Estados Unidos tenemos nuevas opciones. Recomiendo visitar las exposiciones virtuales, ya no solo de museos, sino de páginas de venta de obra de arte, las propias de las galerías y las plataformas enfocadas en coleccionistas de arte como Artland, en donde las muestras recomendadas no solo van más personalizadas al tipo de arte que gusten de coleccionar los visitantes, sino que también permiten un mejor manejo del recorrido. Es decir, son más intuitivas y fáciles de manejar. 

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Por otro lado, investigando de software, encontré el sitio web People Art Factory, y en días pasados me contacté con ellos. Los encargados me respondieron que estaban realizando mejoras en su iniciativa, para poder crear exposiciones de artistas que ponen en jaque los soportes tradicionales. Y que en su oferta ya existen proyectos para escuelas y museos.

En conclusión, el mundo se está llenando de nuevas propuestas, hay gente más allá del gremio cultural pensando en “experiencias” que logren una mayor penetración entre el arte y las sociedades, pensando que el Patrimonio Cultural no es solo de unos cuantos, sino de toda la humanidad, lo cual, más allá de impulsar la creatividad e imaginación, fomenta la democratización de la cultura.