Taylor Swift Miss Americana


El documental Miss Americana sobre la vida de Taylor Swift fue estrenado en Netflix el pasado fin de semana, y entre críticas buenas y malas, pocos hablan del mensaje más profundo que encierra este film.

Sí, Taylor Swift es una súper estrella del pop, que cautiva y distrae con su atractiva vida Hollywoodense, incluso del hecho de que es una chica como cualquier otra, que ha sorteado los mismos acertijos que la mayoría de la mujeres de su edad.

Pero sobre todo, que como millones de mujeres a lo largo de la historia, incluso siendo millenial,  también ha sido educada para agradar a los demás; para decir sin pensar por favor, gracias, lo siento y jamás meterse en problemas hablando de lo que realmente cree. En fin,  para ser una “chica buena” y caerle bien a todos.

Si pensamos por un momento en todas las mujeres que conocemos —sin dejarte fuera, sí eres mujer—. Lo más probable es que varias de ellas, sean libres, independientes e incluso que algunas se auto proclamen anti-sexistas o feministas.

¿Pero, has escuchado a alguna de esas mujeres quejarse por verse feas o gordas? ¿Las has visto criticar alguna vez a otra mujer por su aspecto físico, o por tener una actitud sexual abierta? ¿Las has visto preocupadas por encajar con cualquier tipo de estereotipo que las deje bien libradas de la crítica social?

La respuesta más probable a todas las preguntas anteriores es sí, pues la gran mayoría de las mujeres nos hemos creído los mensajes e ideas sexistas existentes en nuestra sociedad y cultura.

Las hemos interiorizado y hemos sido modeladas sin darnos cuenta, para tener actitudes y pensamientos misóginos, incluso siendo mujeres, formando todo un sistema de creencias basado en buscar aprobación.


Nos hemos creído los mensajes e ideas sexistas existentes en nuestra sociedad y cultura.

El documental Miss America nos recuerda que a cualquier escala, las mujeres somos propensas a sufrir acoso sexual y de que nuestra reputación y palabra sean puestas en duda. Así como la innegable necesidad de hacer un reset a nuestra mente, de las creencias sexistas que nos ha impuesto la sociedad. 

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El bombardeo diario de mensajes sexistas crean nuestra realidad, como percibimos el mundo y cómo nos percibimos a nosotras mismas. Es tiempo de dejar de creer en ellos.

“Estoy tratando de educarme lo más posible sobre cómo respetar a las personas, sobre cómo desprogramar la misoginia en mi propio cerebro. Desecharla, rechazarla y resistirla”, señala Taylor en Miss Americana. “De la misma manera, no existen las putas. No existen las perras. No existen las mandonas, solo los jefes”. Y agrega: “Las mujeres no queremos ser condenadas por ser multifacéticas”.

No soy fanática de la música pop, pero Taylor Swift me representa a mí, y a todas las mujeres que hemos interiorizado la misoginia a cualquier nivel.

Ojalá que su popularidad y su influencia lleguen a millones de mujeres en el mundo, que también necesitan deconstruir un sistema completo de creencias, para lograr ser realmente libres. 

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