Fotografía como reflejo social

“…de la imagen deducimos, especulamos y creamos fantasía”

Susan Sontag, una de las escritoras literarias más influyentes de nuestros tiempos, menciona sobre la fotografía, en su libro “En la caverna de Platón”, que no puede educarse con base en imágenes, mucho menos de tiempo atrás; ya sea por el contexto, e incluso por la inexistencia de un rol social en la fotografía. 

Nos abre los ojos al decir que el fotógrafo siempre va a mostrar solo una representación de la realidad, por el encuadre que fragmenta una totalidad de lo que existe “allá afuera”; sin olvidar, el papel de los sentimientos, el gusto y la conciencia. Asimismo, nos enseña que el hombre también aplica su necesidad de propiedad en la fotografía, la cual llega a convertirse en conocimiento y este a su vez en poder.  

La fotografía como manipulación social

Para ella la fotografía es prueba, diapositiva selectiva, – como se infiere anteriormente –experiencia, testimonio, crónica, recuerdo, nostalgia, diversión, homogeneización, violación, inmortalidad, voyerismo, acto de no intervención, acontecimiento, travesura (de acuerdo a Arbus); y que de la imagen deducimos, especulamos y creamos fantasía, y a partir de ahí podemos crear y consolidar conciencia, lo cual puede conllevar a la manipulación de la sociedad; así como, a una afectación individual en la persona, dando como ejemplo su experiencia al ver un par de imágenes correspondientes a la Segunda Guerra Mundial.

La fotografía familiar como memoria de vida

Susan Sontag es de las pocas escritoras que han abordado la importancia de la fotografía en la familia; como una crónica, testimonio, prueba de la existencia de nuestros antepasados, (conciencia de dónde venimos) y de nuestro propio desarrollo grupal e individual; donde menciona la sensación de vacío y nostalgia, que son algunos de los elementos que no podemos apreciar en una imagen visual de forma directa; conectado a su vez a una versión del pasado imaginario. 

Y como en diferentes etapas de nuestra vida, la fotografía familiar va significando varias cosas; por ejemplo, un acto de rebeldía al no querer posar en alguna.

La fotografía para certificar una experiencia

Nuestra experiencia de turista no podía pasar desapercibida, Susan escribe que durante un viaje, la fotografía es parte fundamental, por ser el testimonio de que estuvimos en algún lugar, que lo disfrutamos, aunque esto sea relativo; e incluso de que en esa experiencia nos enfrentamos a lo desconocido, puesto que si no conocemos algo o no forma parte de nuestra cotidianidad, rápidamente, lo convertimos en una imagen estática.

De manera que a través de las fotografías certificamos nuestras experiencias, además, las fotografías tienden a causar una impresión y afectar nuestra percepción sobre algo. En el contexto actual, tenemos como gran ejemplo de esto a las redes sociales.

Susan Sontag, también coloca a la fotografía como un arma o un vehículo; por la practicidad, rapidez y facilidad con la que se maneja una cámara. Además, porque ataca a la realidad de una forma agresiva, aunque sin afectación física como la que causa un arma.

Te puede interesar | La ciudad fantasma: Clemente Bernard

La fotografía como parte de nuestro entorno

Sontag agrega en su análisis, que hoy en día una imagen tiene además la función de ser un objeto simbólico e informativo. Pero que con el tiempo aquella sensación se va desgastando, hasta que uno mismo la devalua y la hace parte de su cotidianidad.

Lo anterior es interesante puesto que en nuestra sociedad, refiriéndonos principalmente al México actual, se ha perdido la capacidad de asombro ante la ola de violencia que forma parte del contexto social desde hace ya varios años.

Una de las razones, por las que la violencia ahora forma parte de una cotidianidad, es el uso de imágenes en periódicos amarillistas de circulación nacional; en los cuales diariamente se exponen fotografías con muertos en primera plana.

Este uso de la fotografía y la forma en como la misma cantidad de personas que se interesa en las imágenes violentas, trata de evadirlas. Es un ejemplo irrefutable de que la imagen causa interés e impacto.

Aunque ya lo menciona Susan Sontag en “En la Caverna de Platón”:

” La fotografía con conciencia despierta y adormece”

Puesto que nos abre los ojos ante otro mundo y a realidades desconocidas; pero nos adormece cuando las imágenes son tan repetitivas que las hacemos parte de una normalidad, lo que nos seda la capacidad de asombro y en algún grado la curiosidad, generando en algún punto indiferencia.

Tal vez esto explica las razones por las que se le da mayor cobertura a un asesinato en Estados Unidos que a uno en México, no es que unas vidas valgan más que otras, sino que dependiendo del contexto, en algunos lugares un acto vil resulta más indignante que en otro.

En todo lo anterior, están involucradas la fotografía y su influencia, así como su capacidad para comunicar: en la forma de fotografiar, los colores que predominan, e incluso la cantidad de imágenes de un lugar o persona.

En la caverna de Platón, es una buena lectura para introducirse al mundo de la fotografía, pues se analizan algunos de sus miles de usos en ámbitos diversos, así como la importancia y la necesidad de poseer y catalogar imágenes.

El análisis de Susan Sontag, también va acompañado de un poco de historia y semiótica, para demostrar que el fotógrafo no solo es un espectador, sino un agente.   

Lo que tendría que llevar al lector a inferir cómo la fotografía influye en la percepción respecto al contexto en que se vive, y cómo ésta es utilizada por diferentes medios para dar más importancia a determinados eventos, y minimizar la atención de otros tal vez más urgentes de tratar.