arte y servicio social en tiempos de pandemia

La pandemia ha puesto nuestro mundo en jaque. Nos ha demostrado que la estabilidad y la salud es igual que una pompa de jabón. Frágil y efímera que en cualquier momento se puede romper.

Al final solo eran parte de los argumentos que nos permitían vivir con un poco de seguridad y tranquilidad mental, porque la verdad radica en que somos más lo que estamos sobreviviendo, que viviendo; en un mundo en donde los cuerpos forman cifras, números que caen en la anomia.

Los principales; los positivos, defunciones y recuperaciones del Covid-19; pero también están las del desempleo. El cual veo más a pesar de que en los medios me digan que hay recuperación y que hay empresas y empresarios que cada día se están volviendo más ricos, llegando a romper incluso barreras de ingresos. 

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Lo veo en los obreros los cuales comentan que les han reducido sus días de trabajo, en las tiendas que cierran o han disminuidos su horario, en los amigos diseñadores que claman que les paguen a tiempo y no ocho semanas después, conocidos desde la prepa que han visto (al ser desempleados) que nos son “trabajadores esenciales” y todos aquellos que esperan a un empleador o la combi en varias paradas de transporte público.  

De igual manera, lo intuyo en las compras, ves como discretamente se va reduciendo la despensa. Las señoras dejan de comprar la misma cantidad de productos y alimentos. 

Todas me miran, a veces con preocupación, tristeza y a las que les da pena me dicen con una sonrisa fingida; “es solo para completar la comida” o  “ya tengo lo de allá”.

Y aunque pareciera que esto nos vuelve más egoístas, también demuestra la valía de la humanidad, porque también hay gente que dona cosas y despensa a artesanos en la CDMX. Comida a los desempleados o todo aquello que sacan de sus “limpiezas de armarios” a los más necesitados. Entre los cuales se encuentran personas que por primera vez se han formado por comida, empleo o algún servicio de primera necesidad. 

Viéndolo en mi realidad y buscando información al respecto, y más allá de cómo la gente ha perdido su fuente de ingresos, me interesó saber qué iniciativas existen para combatir tal problemática social.

En ese camino andaba cuando me tope con Regina Jóse Galindo y su iniciativa Agencia de Desempleo. 

Regina Jóse Galindo (1974) es una poeta y artista performer de Guatemala, con una larga trayectoria en el gremio artístico-cultural. Se interesa por su propio contexto; y de él se concentra en la violencia social, las injusticias; y por supuesto, los derechos humanos.

Ha obtenido el León de Oro a la Mejor Artista Joven de la Bienal de Venecia en el 2005 y,  seis años después, el Premio Príncipe Claus por develar las injusticias e indignaciones en la esfera pública. 

En esta ocasión, con Agencia de Desempleo, un trabajo que difumina la brecha entre arte y activismo, la guatemalteca pretende visibilizar sectores (a su parecer) con mayor porcentaje de vulnerabilidad que el promedio de la gente. 

Hasta el momento lleva 4 ediciones y/o sesiones. La primera, parte de una invitación por parte del Museo Amparo (México), institución que la motivó a realizar un acto performático, el cual se constituyó al contratar cinco trabajadoras sexuales trans de Guatemala a las cuales se les pidió realizar un performance muy sencillo. Consistía en que se conectaran a internet e ingresaran a la plataforma zoom para una videoconferencia, los participantes debían de permanecer en silencio durante 30 minutos. Tal como lo hace una persona en paro, “espera que algo venga, que algo le caiga; pero espera con hambre, espera con ansiedad porque necesita pagar la renta […] en una actitud de lucha y de resiliencia”, así lo dijo Regina Jóse Galindo durante su participación en la charla Performance: Iniciativas digitales y colaborativas en pandemia.

Primera edición de Agencia de Desempleo.

Para la segunda sesión, en asociación con Factoría Santa Rosa, la poeta y performer contrató a cinco cocineras con diversos perfiles. Desde la cocinera de clase media con un restaurante cerrado, a las que vendían en la calle platillos de su región. Tal como a las personas de Guatemala, las cocineras realizaron la misma acción, se mantuvieron en silencio; pero realizando pequeñas acciones como picar verdura.

Posteriormente, Regina se juntó con El Rule. Comunidad de Saberes y Urdimbres, radicados en la CDMX, instituciones con las que congregó a Goyita, Carmela, Elizabeth, Julia y Carmen; trabajadoras domésticas. Nuevamente, mujeres que no vemos constantemente en los medios de comunicación o redes sociales. De este caso, Regina resalta que tuvo que enseñarles a usar los gadgets y aplicaciones que permiten una comunicación en tiempos de pandemia. El acto performático (permanecer en silencio) fue el mismo que en las sesiones pasadas. 

La última sesión, llevada a cabo el 11 de julio del año en curso, fue en Guatemala. En ella se conjunto a un grupo de 4 payasos y  un par de actrices de teatro; completamente en pausa por Covid-19. Fue financiada por coleccionistas privados.  

Se recalca, por parte de la gestora (Regina Jóse Galindo), que el objetivo de la Agencia de Desempleo es re-distribuir el dinero que viene de instituciones culturales y coleccionistas que cuentan con recursos. Puede ser un museo, una galería, etc., y (pasarlo fuera del sistema del arte) a otros grupos, especialmente, aquellos con un alto grado de vulnerabilidad e invisibilidad. 

Asimismo, la artista guatemalteca comenta que estas sesiones también fueron transmitidas por facebook live y fueron  acompañadas por una charla entre ella y diversos colaboradores, quienes reflexionaron y tomaron una postura crítica referente a la situación en las que se encuentran las trabajadoras sexuales, domésticas, cocineras y payasos.

Por el momento, están en puerta dos sesiones, una en Brasil y otra en Colombia; así como, la invitación para cualquier institución, organización y persona que decida sumarse a una iniciativa que más allá de ser un trabajo artístico, tiene una incidencia social más allá de las paredes y medidas de restricción. 

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