nimbo y aureola

Hoy es noche de Reyes. Como cada año, los comerciales y la publicidad en las redes sociales nos lo han venido anunciando desde pasado el Día de Muertos.

En la calle, siguen encendidas las características luces navideñas en las casas, tiendas y centros comerciales; para iluminar el último evento de la temporada.

Los que seguimos aferrados a la tradición de poner el Nacimiento, nos hemos vimos en el aprieto -mientras desempolvamos y colocamos a los “santitos”, angelitos y animalitos que lo conforman-. De identificar a los personajes, y en mi caso, de confundir terminológicamente nimbo con aureola; toda una catástrofe para una historiadora de arte.

Estaba junto con mi hermana de cinco años y otros miembros de la familia colocando a los personajes de barro, cuando alguien preguntó.

Y ahí estaba yo:

– Esto es nimbo

Y la otra:

-No, es aureola

Y bueno, como en esa ocasión no pude decir todo el choro de porque es nimbo y no aureola, dado que mi confrontante era visita de la casa. Mejor escribo y les explico a los que también estén en duda.

Ahí va el choro.

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¿Qué es el Nimbo?

La palabra nimbo proviene del latin nimbus y dentro de la iconografía cristiana es una figura en forma de disco – aunque también se presenta en forma poligonal – y lo lleva la Santísima Trinidad, la Virgen María, los ángeles, patriarcas, profetas, apóstoles, santos y algunas figuras de la realeza que hayan sido canonizadas. 

El nimbo se ubica sobre la cabeza, “flotando” encima de ella o detrás de misma.

Visualmente, y principalmente en las representaciones de la Edad Media, podemos identificar al nimbo como un círculo o disco opaco y de color dorado.

En obras tal como La Maesta de Buoninsegna podemos observar que aunque el personaje es visto de perfil, el disco sigue viéndose de frente para indicar que el personaje no ha perdido su nimbo; porque que aunque es algo ideal y abstracto, es una forma de presentar fuerza o poder divino.  

Duccio di Buoninsegna 
La Pala di Duccio/ Maesta.
1311
2 x 4 m.
Catedral de Siena

Todo un ejemplo de cómo se representaba el nimbo en la Edad Media.

A partir del renacimiento, la representación del nimbo cambia; se puede observar translúcido, casi transparente y representado de manera latente una ligera circunferencia, o forma de eclipse, “una línea curva que tiende a desaparecer por completo para dejar un tenue resplandor emanado de la cabeza del personaje” (Cabral, 1995).

Asimismo, el nimbo ha sido ornamentado con punteado, anillos concéntricos, estrías rectas u onduladas, etc.; al mismo tiempo que fue elaborado con esgrafiado y piedras semipreciosas.

Para Jesucristo hay un nimbo especial. Dada su importancia, se hace uso de un nimbo crucífero, formado por el círculo con una cruz griega; con unas ligeras curvas hacia afuera en la terminación de los extremos.

Mosaico de Cristo con el nimbo crucífero en la Basílica de San Apolinar Nuovo en Rávena.

Claro, con el tiempo el nimbo pierde su forma original de disco para convertirse en un halo o destello suave, el cual también lo llegan a representar en tres haces de rayos dorados o plateados, que salen de la parte superior de la cabeza, como pueden observarse en las representaciones del niño Dios.

¿Qué es la aureola?

Entendemos por aureola al resplandor que envuelve a todo el cuerpo. También se le puede llamar mandorla, palabra del italiano que significa almendra debido a la forma que adquiere la aureola.

Esta es una figura ovalada u ovoidal, su eje principal tiene un sentido vertical y abarca toda la figura de Jesús o de la Virgen María, pues para ellos está reservada.

Ignacio Cabral Perez | Los Símbolos Cristianos (1995).    

La podemos ver representada en las escenas de Cristo en Majestad, los Pantocrátor, la Transfiguración o la Ascensión del Señor. 

Antoine de Lonhy
Christ in Majesty
alrededor de 1460
Colores al temple, pan de oro y pintura dorada sobre pergamino
34.5 × 25 cm
Toulouse, France

Como podrás observar las representaciones pueden contar con nimbo y aureola.

En muchas obras las mandorlas están adornadas con franjas o estrellas.

También, pueden adoptar formas polilobuladas, cuadrifoliada, con flamas y rayos alternados, como la Virgen de Guadalupe.

De igual manera, y tal como nos los mostró Rafael Sanzio, la aureola puede convertirse en un resplandor  que sale de todo el cuerpo de la figura. 

Rafael Sanzio
La Transfiguración
1517 – 1720
Temple y óleo sobre madera
405 cm × 278 cm
Museos Vaticanos

En fin, la mandorla y el nimbo no tienen una sola forma, magnitud y aspectos. Pueden ser representadas de múltiples maneras de acuerdo a los distintos periodos de la Historia del Arte. 

Pero al menos ya sabes cual es la diferencia entre el nimbo y la aureola; un problema iconográfico desde tiempos inmemoriales que debemos remediar.