ámate a ti misma

Mujer, aunque esté un poco trillada la frase, tú eres la protagonista de tu propia vida. Qué no te quepa duda de eso. Eres responsable de todo lo que sucede contigo. 

No te cuelgues de los favores de otros, necesitarás de ayuda en algún momento, esto es claro, pero que el rumbo de tu vida no dependa de ajenos.

Mujer, házte cargo de ti misma. Quién eres, a dónde vas y con quién. Tú eliges.

Nunca definas quién eres a partir de quien te acompaña, tu eres tú, no quienes otros quieren que seas.

No te definas a ti misma por el camino que recorres o has recorrido. Deja el pasado atrás. 

No vale la pena vivir atada a él.

 Las circunstancias en las que te encuentras, aunque parezcan por momentos aleatorias, son consecuencia de tus propias decisiones. Acéptalo y házte responsable.

No preguntes a otros quién eres y qué te gusta, no cedas a ajenos la percepción sobre ti misma, no dejes que otros definan quién eres. Esas preguntas y respuestas, solo te pertenecen a ti.

Abraza a tu niña interna, abraza sus heridas y hazlas parte de ti, no las rechaces, después de todo, definen en gran parte la persona que eres hoy.

Yo sé que a veces quisieras que alguien se hiciera cargo de esa niñita herida. Que un adulto calificado llegara a resolver sus conflictos internos. Adivina qué, ese adulto eres tú.

Consuélate y ámate a ti misma, no esperes que otros te den el amor que tu no tienes para  ti. 

Conciéntete, procúrate, cuídate siempre. Quererse a sí mismo, no es egoísta, que nadie te haga pensar lo contrario.

No dejes que tus heridas internas aparezcan y se adueñen de tu personalidad. Ten la madurez de identificarlas, aceptarlas y abrazarlas. ¡Vive con ellas, vive a pesar de ellas!

No te mientas, enfrenta la verdad con coraje y acepta la realidad tal como es. Nunca dejes de soñar, pero deja las fantasías para los cuentos de hadas.

Elige tu compañía, pero no la fuerces a estar. Deja la puerta abierta, para tener la certeza de que están contigo porque así lo quieren, no porque tu así lo quieres.

Ámate a ti misma y acepta quién eres, cómo actúas y lo que sientes. Esta bien ser tú. 

No dejes que nadie te diga como debes ser, lo que debes decir o lo que debes callar. No pienses como se sentiría tal o cual en tu lugar, permítete ser tú, sentir y pensar como tú. Sé auténtica.

Corre todos los riesgos que quieras y acepta sus consecuencias. Hazte responsable de tu propia vida.

Busca lo que crees que necesitas, en lugar de esperar que alguien más te lo dé.

No vivas la vida de nadie más, ni la de tus padres, ni la vida que quiere tu madre o la que quiere tu pareja. Sé tu misma.

Siéntete como las flores en el campo, con la libertad de crecer y formarte de la manera que naturalmente eres, solo así podrás crecer lo más genuina y bella que puedes.

Viaja, viaja seguido hacia tu interior y descubre quién eres realmente. 

Ámate, ámate como realmente eres, con lo que te gusta y lo que te disgusta de tí, con lo que te hace falta, con lo que te hace diferente, con todos tus defectos y virtudes. Acéptate con amor y sin condiciones. Ámate hoy, ámate siempre.

Elige el amor sobre cualquier otro sentimiento. Elige perdonar a quien te lastima, elige estar agradecida por lo que tienes, elige el amor siempre.

Ámate, ámate a ti misma, pues es la única manera de ser absolutamente libre. Es el principio del verdadero amor.

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