Santa Muerte

El culto a la Muerte ha extendido sus brazos por varias partes de América Latina; y se ha quedado en el imaginario colectivo de distintas regiones. En Argentina se le conoce como San Muerte y en Colombia solo la llaman “La Muerte”; en el caso de México es muy particular, porque se ha merecido el trato de Santa. Literalmente.

A la muerte en México se le celebra y se le venera como a cualquier otro santo, dentro de una iglesia. Su figura se puede observar muchas veces  junto a la de la Virgen María o San Judas Tadeo; siempre arropada con grandes vestidos en su mayoría blancos, por lo que entre los creyentes también se le nombra como la Niña Blanca, aunque para la iglesia católica es el Ángel de la Santa Muerte.

La Santa Muerte, compartiendo altar con San Judas Tadeo

Hasta hace poco se creía que aquellos que profesaban esta creencia eran policías, narcotraficantes, prostitutas o delincuentes; personas viviendo al límite. Pero con el paso del tiempo el culto ha sido adoptado por diversos grupos sociales y niveles socioeconómicos.

“Su pasado histórico convierte a la muerte en un símbolo de la cultura popular mexicana”

Los investigadores que se han dado a la tarea de estudiar este fenómeno, han encontrado que su veneración tiene indicios desde la época prehispánica; en donde se adoraban a Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, los dioses encargados de vigilar el reino de los muertos, Mictlan.

Mictlanteuctli – Codice Fejérvary Maye

Se asume que las figuras de estos dioses sufrieron una metamorfosis a lo largo del tiempo, y ya para 1795, el culto a la muerte tenía la figura de lo que ahora conocemos como la Santa Muerte.

Míxquic-Mictlantecuhtli. Estatua de piedra exhibida en el Convento de San Andrés Apóstol de Míxquic, México.

La Santa Muerte presente en la actualidad

El 1 y 2 de noviembre en México, además de la representación de origen prehispánico de los altares a los fallecidos y las flores de cempasúchil. Se da lugar a la celebración de la Santa Muerte; que tiene sus primeras fiestas en esos días y se sigue por el resto del mes de noviembre.

En lugares como Tepito, el barrio bravo de la Ciudad de México, los creyentes se preparan con antelación para dar una enorme fiesta con Mariachi, comida y bebida; en modo de agradecimiento por algún favor recibido de la Niña Blanca.

Celebración de la Santa Muerte en algún barrio de la Ciudad de México

Su imagen en estos días se puede ver replicada en diferentes tamaños y colores, algunas veces se le ve con su distinguido vestido blanco sosteniendo una balanza de equidad, a la cual se le proporciona el significado de justicia y de no venganza; además de que se le concibe como una intermediaria que concede milagros.

“El culto de la muerte podría considerarse como el elemento más antiguo, fundamental y auténtico de la cultura de México”

Hoy en día se puede encontrar la figura de la Santa Muerte portando diferentes elementos que tienen distintos significados, dependiendo de lo que se le quiera pedir.

Como elemento central, siempre se le verá portando la guadaña, que simboliza la igualdad de todos los seres vivientes ante el creador; pues todos sucumbiremos ante la muerte.

Su representación esquelética significa el estado de todos los seres humanos al abandonar la existencia. En algunas ocasiones se le puede ver con ojos rojos, que simbolizan la sangre que une a todos los seres humanos, sin excepción. 

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Levantamiento de la Santa Muerte durante un servicio en su honor. Calle Alfarería en Tepito, Ciudad de México.

En cuanto al color de su vestimenta, dependerá de las peticiones del creyente:

  • Blanco: Simboliza el bienestar y la pureza.
  • Beige: Para conseguir paz, armonía y éxito en los negocios.
  • Rojo: Representa aquellas peticiones de amor.
  • Azul:Se utiliza para el plano profesional, lograr el éxito y el buen ambiente laboral.
  • Dorado: Tranquilidad económica.
  • Ámbar: Ideal para los hospitales y centros de rehabilitación.
  • Verde: Representa el ideal de la solución a problemas de leyes y justicia.
  • Negro: Representa la protección total y el equilibrio entre el bien y el mal.

A pesar de sus múltiples significados, la muerte no deja de ser un símbolo que demuestra la percepción sobre la fragilidad de la vida. Y el venerarla, el respeto al estado transitorio que representa; que en México como en otras culturas no necesariamente significa el fin.

Bibliografía: Teorías y prácticas emergentes en antropología de la religión, Mónica Cornejo, Manuela Cantón Ruy Llera (Coordinador/as).