“La pandemia arruinó mi graduación”: 5 consejos para sobrevivir al trauma

La graduación para muchos es un evento importante. Una razón para hacer dieta, ir al salón de belleza, e incluso para declarar tus sentimientos a esa persona por la cual suspirabas en el salón de clases. 

En el 2020, graduados de los múltiples niveles educativos vimos truncada esta celebración. Y ese día será recordado como una reunión por Zoom, Meet o plataformas similares. Escuchando la voz del director y/o maestros hablando de la situación, dando una retroalimentación en general y felicitandote por haber concluido una etapa más de tu formación.

O en el mejor de los casos, lograste ir a la escuela en cuya entrada estaban los directivos, dando los certificados y diplomas de manera casi sistemática y mecanizada, por la importancia de la sana distancia.

Si bien parece una situación desalentadora, e incluso triste, por la imposibilidad de celebrar, estar con tus amigos, dar el último recorrido a la escuela, etc. No hay razón para bajar la cabeza, estar deprimidos, pasarnos el tiempo en cama, viendo Netflix, comiendo comida chatarra y pensado en como la pandemia te ha estado arruinando la vida.

Así que ánimo, yo también pertenezco a ese grupo de graduaciones arruinadas y aquí te dejo 5 consejos de graduada a graduados para sobrevivir al trauma de no tener una ceremonia de graduación: 

1. Libera tu mente y fluye  

Deja de lamentarte por una situación que no puedes controlar, como dice Mr. Robot, “ El control es una ilusión”. Una mente despejada te ayudará a vislumbrar hacia donde quieres ir realmente, y si esto no es posible en este momento, tal vez es más conveniente enfocarte en el presente y pensar en cómo puedes ayudar a tu familia y comunidad en esta situación, donde la fuerza comunitaria es una de la claves para salir adelante. Vive en el presente, acéptalo de la mejor manera y fluye con el.

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2. Mantén una buena actitud 

Es humano no poder estar feliz y sonriente 24/7, pero a pesar de ello, intenta mantener una actitud positiva. Es decir, no veas el vaso medio vacío, sino medio lleno. De igual manera, y si es tu caso, aprovecha este tiempo para aprender gestión emocional y a identificar pensamientos negativos para alejarlos de tu mente. 

También, considera que una buena actitud está directamente relacionada con un buen descanso y una dieta balanceada, así que primero que nada, amor propio, cuídate y verás que todo a tu alrededor se verá diferente.

3. Sé agradecido

Ser agradecido no solo consiste en dar las gracias a tus padres, profesores, amigos, maestros, tutores, etc.,  por medio de los cuáles te has formado como persona. 

Piensa en tres cosas por las cuales sentirte agradecido hoy, que pueden ser tan “básicas” como mmm, no tener COVID-19, despertar en una cama calientita cada día, poder tomar una ducha y tener un buen desayuno.

Agradecer por las comúnmente llamadas pequeñas, aunque ya te habrás dado cuenta que no son tan pequeñas, te cambiará el estado de ánimo de inmediato, piensa en cuantas personas en todo el mundo no tienen esos “simples” privilegios.

Otra manera de ser agradecido es ayudando a los deberes, dando algún consejo, escuchando a quien lo necesite, e inclusive, dando espacio y tiempo libre a quien desee descansar y despejarse. Inténtalo y verás que bien se siente aportar algo positivo a los demás.

4. Vive en el presente

Como historiadora, soy consciente que el pasado es importante, pero no es el mejor lugar para vivir y tener la mente ocupada. Como dice la canción, ya lo pasado, pasado.

Si no lograste ir a la playa con tu generación, una graduación de pipa y guante o entrar a la escuela que querías, no importa. Yo no tuve ninguna de ellas y no me pasó nada. No me siento triste. 

Divagar y pensar en situaciones que no pudieron ocurrir, es la manera más efectiva para ser infeliz. Mejor, siéntete bendecido por lo vivido, las personas y todo aquello que te hace feliz y tienes actualmente.

5. Acepta que está bien no estar bien

Todos nos hemos equivocado, hecho cosas de las que nos sentimos avergonzados o días de los que no estamos orgullosos. Se vale tener ganas de llorar, sentir frustración, enojo, etc.. Lo que no se vale es centralizar esos sentimientos negativos en nosotros mismos para convertirlos en una autocrítica constante.

Al respecto, mi consejo es parar y aceptar aquellos sentimientos y preguntarte qué vas a hacer con ellos, para posteriormente pensar en cómo puedes mejorar, ponerlo en marcha y denotar que no todo está mal en ti.

Recuerda que cada ser humano tiene un lado bueno y otro no tanto. Trabaja en tus fortalezas y en esa esencia particular que te hace inestimable e imprescindible en el mundo. 

Por último, pero no por ello menos importante, felicidades por concluir una etapa de tu vida. Tenga el placer de conocerte o no, y sin necesidad de una fiesta de graduación, te deseo lo mejor del mundo. Espero que puedas cumplir tus metas, ser las persona con la que sueñas, y contribuir positivamente al mundo, superando paradigmas y prejuicios; para abrir un panorama a la diversidad en sus múltiples categorías. Somos jóvenes y en nuestras manos está el cambiar la forma y perspectiva de ver el mundo.

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