abuela

Dentro de la telaraña de convenciones sociales de la llamada “patria mexicana”, existe un tótem que pareciera ser intocable, una figura que observa a  su familia desde las alturas que le otorgan una andadera y dientes postizos; la abuela. Acreedora de incontables etiquetas y poseedora del capital por el que sus crías se arañaran unos a otros en sus últimos momentos de agonía.

Entre tantas leyendas que se le acuñan a la abuela, existe la creencia de que son buenas cocineras, pareciera ser que el simple hecho de sobrevivir a tres generaciones, les otorgara la habilidad de desenvolverse en una cocina con la habilidad de un ninja. Durante años se ha escuchado la frase “Pasaremos Navidad con mi abuela, ella hace la comida y le queda uff.”

¿Realmente a las abuelas les queda bien la comida? Tal vez, con cada generación la habilidad de cocinar se va deteriorando; y en la actualidad estamos comiendo sopa de calzón, cuando nuestros antepasados saboreaban el auténtico sabor de la semilla de Dios en cada platillo.

¿Y si fuera por algo menos tangible, un fenómeno al cual estamos todos arrastrados sin darnos cuenta?

Comúnmente las únicas veces en que las abuelas son el centro de atención, es cuando se les corona con el puesto de cocinera, tal vez en su cumpleaños también. Es cuando toman protagonismo y toda la camada salida de la misma madre se ve obliga a reunirse para comer bajo el ojo materno de una anciana que los reconoce como “familia”. Igual y no es que sean buenas cocineras, sino que solo las reconocemos como tal.

Fuera del trono de la actividad culinaria, usualmente la mítica figura OMEGA-MATERNA es relegada a un rincón en donde no estorbe, como la caminadora que se compra para que sea usada de ropero, se les va dejando tan olvidadas que de no ser por la cena de Navidad y las fiestas patrias, nadie se acordaría de ellas hasta el día de su funeral.

¿De qué sirve habitar un ecosistema donde se venera tanto la imagen de la madre, si no queremos abuelas sino cocineras, o personajes olvidados a los cuales visitar solo para convertirnos en los favoritos a la hora del testamento?

Pareciera que la única manera de mantener viva la llama del amor por las madres sea reconociéndolas como MILFs.

—¿Cómo puedes decir algo así sobre una madre, que es quien cargó contigo durante 9 meses y que de sus hinchados pechos te alimentaste de vida?

—¿Acaso es malo? Hay gente a la que le gusta eso, si tú eres de esas personas, a toda madre por ti.

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