Los gatos del Hermitage

Los museos, para la gran mayoría de la población, son mausoleos impolutos en donde no hay suciedad ni ruido. En fin, nada más que paredes limpias y obras de exhibición.

Uno de los más famosos es el Museo del Hermitage (ubicado en San Petersburgo, Rusia); considerado como una de las pinacotecas y museo de antigüedad más completo, con más de tres millones de piezas. Y por ello; uno de los lugares con mayor relevancia, gracias a las obras que resguarda de las distintas épocas que conforman la Historia del Arte.

Te podría interesar | La tecnología en la pinacoteca más completa del mundo

Resguardar y conservar dicho Patrimonio de la Humanidad es todo un reto; y a veces, requiere de distintas técnicas, tecnologías y equipos para seguir conservando obras de Rubens, Rembrant, Murillo, entre otros grandes.

Aunque a veces quienes las resguardan sean de distinta especie, como lo es la guardia peluda del Hermitage. Sin duda los residentes más tiernos, peludos y efectivos cuando de roedores se trata, en el también Palacio de Invierno.

¡Atención, gatos!/ Attention! Cats!/ Осторожно! Кошки!
Fuente: @hermitagecats

Los gatos héroes de San Petesburgo

Según la historia, los gatos del Hermitage tienen su origen cuando el zar Pedro I trajo al palacio a un gato que le regalaron en Holanda.

Años después su hija, la emperatriz Isabel Petrovna, dio orden de traer al palacio «los mejores y más grandes gatos de Kazán»; lugar donde se creía era la cuna de los gatos más feroces y diestros para cazar ratones del Imperio Ruso.

Posteriormente, la emperatriz Catalina II, creadora del museo en 1764. Otorgó a los felinos el estatus de «guardianes» de las obras de arte almacenadas en las galerías y los sótanos; y es ahí donde estuvieron durante la invasión napoleónica, la Revolución Bolchevique y también bajo el dominio soviético.

Curiosamente, se usaron agentes químicos contra ratones en diferentes momentos, pero eso no resolvió el problema. Los gatos mostraron los mejores resultados.

Fuente: @hermitagecats

Solo durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las piezas del Hermitage se resguardaron en los Urales; los gatos desaparecieron a causa de la hambruna y las inclemencias del contexto bélico.

En sí, desaparecieron todos los felinos de la zona; y la ciudad de Leningrado (ahora San Petersburgo) enfrentó una plaga de roedores, animales indeseables que causaron destrozos y transmitieron enfermedades. 

Al enterarse de la situación, las otras regiones soviéticas decidieron mandar gatos. Los primeros en llegar provenían de Yaroslavl, en 1943; felinos considerados buenos cazadores de ratas y por tanto muy buscados, a tal grado que llegaron a costar diez veces más que un pan. 

Fuente: @hermitagecats

La siguieron gatos de Tyumen, Omsk e Irkutsk, quienes liberaron a la ciudad; y por consiguiente al Hermitage de las ratas.

Como muestra de agradecimiento se erigió un monumento en su honor. En la calle Malaya Sadovaya, donde se puede apreciar dos gatos de bronce:  Yelisei y Vassilisa, quienes cumplen deseos a los visitantes.

Los gatos del Hermitage en la actualidad

Actualmente los gatos del Hermitage gozan de gran popularidad, cada suceso que les pasa se vuelve tendencia, aparece en los periódicos e inunda las redes sociales. Los puedes apreciar mientras se recuestan y toman el sol en los jardines, o exploran la arquitectura exterior del recinto museístico. 

Hasta hoy en día tienen el acceso restringido a las salas de exposición. No vaya a ser que quieran retozar en una escultura, o afilar sus garras en un lienzo; aunque nunca falta un gatito audaz y travieso que logra entrar para causar expectación entre los visitantes. 

Maria Haltunen es su jefa de prensa y forma parte de un grupo que se encarga de que la guardia peluda viva en excelentes condiciones. Pero no siempre fue así. 

Hace unos años, Haltunen se encontró a un grupo de gatos hambrientos y con frío en las tuberías de calefacción del museo. Al verlos tan desamparados decidió tomar cartas en el asunto, y a pesar del excedente de trabajo; se daba espacio para alimentar y hacer un rondín a los gatos.  

Su misión no llega ahí. Gestionando y hablando con las autoridades correspondientes, logró adaptar ciertos espacios de los sótanos para los animales.

Asimismo, organizándose con otros compañeros, realizó una campaña para recolectar fondos y llamar la atención de los medios; hasta que la gente comenzó a interesarse por los gatos del Hermitage.

Y una cosa llevó a la otra, hasta hoy en día; la guardia peluda cuenta con su propio hospital en el sótano del museo, una cocina donde les preparan sus platillos favoritos y tres trabajadoras que se ocupan de ellos a jornada completa.

¡Qué envidia! Les va mejor que a mí, pues hasta tienen un día dedicado a ellos. 

Desde 1999, cada 27 de mayo se celebra el Día de los Gatos del Hermitage; ocasión especial para la cual se abren los sótanos del museo a visitas, y a la que se ligan concursos de pintura felina y exposiciones de los trabajos destacados en las salas del museo. 

Pinturas al óleo digitales, comisionadas por el museo al artista Eldar Zakirov 

En estos últimos años también puedes adoptar a un gatito, el cual viene acompañado de un certificado que demuestra que tu mascota proviene del Hermitage, visitar su web site  o seguir su cuenta de Instagram (@hermitagecats).

Aquí les dejo un videito para que se den una idea de cómo vive esta guardia peluda.

Recuérdeme que en mi próxima vida desee ser un gato, pero no cualquiera, sino uno del Hermitage.