Clemente Bernard

Actualmente, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, como parte de sus estrategias para seguir en la mente de sus diferentes públicos, ha creado una muestra en línea titulada Ante el umbral, de Clemente Bernad.

Ganador del Photo Press de 1994 que a lo largo de su amplia trayectoria se ha caracterizado por ser un fotoperiodista interesado en jornaleros, presidiarios y zapatistas. Sectores poblacionales con escasa visibilidad, entre su particulares realidades, de las cuáles el oriundo de Pamplona siempre nos incita a reflexionar. 

Ante el umbral, se compone de una serie de fotografías en blanco y negro que nos muestran una nueva Madrid. En palabras del artista, una ciudad fantasma, en huesos, convertida en un no- lugar. Entendida esta última categorización, como un espacio sin identidad, en anonimato.

Bajo la etiqueta de periodista y con el objetivo de develar la vivencia de la ciudad en estos días; Clemente Bernard cruza el umbral de su puerta, recorre Madrid, fotografía lo que en ella encuentra y regresa a casa exhausto y con imágenes del nuevo exterior: la calle. Instantáneas que en otros tiempos consideraríamos producto del Photoshop por la ausencia de gente, carros, etc. Pero que ahora, se han convertido en el día a día de una nueva urbe. Como muchas de las ciudades en las que habitan queridos lectores.

Un territorio en donde impera el miedo, la duda y desconfianza hacia al otro. Reflejado en la conducta de la gente. Personas que ya no te miran, caminan rápido y andan con actitud de sospecha ante el que se encuentran. Lo cual conlleva a la creación de una nueva forma de pensar la calle. Ahora; por un lado, como una área controlada por el Estado (por tanta patrulla, policía y dron rondando).

Por el otro, como un lugar inseguro, lleno de incertidumbre, imprevisible; y en donde ahora dudamos si es posible seguir creando una interacción social, aspecto que antes contestábamos afirmativamente, al menos la mayoría.  Al respecto, Jorge Moreno – el curador – menciona: se huye o deambula pero ya no se pasea como antes.

Tomando su vivencia del día a día, el fotoperiodista considera que el espacio urbano no existe, se ha volatilizado. Por lo tanto, en Madrid se esta inmerso en un contexto fantasmal, en donde Clemente Bernard se ha tenido que sentir cómodo dentro de la incomodidad que supone al tratar de adquirir las características propias de un fantasma y/o las de un perro callejero, tal como lo menciona en la conversación online llevada a cabo por la institución museística el día 21 de abril del año en curso, disponible en la plataforma Vimeo

Sin duda nos lleva a preguntarnos ¿si no hay urbanismo, qué tenemos ahora?

Clemente Bernad y Jorge Moreno nos proponen una ciudad en donde las formas no están claras, una especie de umbral o limbo donde impera la indeterminación y aparecen nuevas formas de referir el cuerpo y la presencia de un “otro”. 

Nos referimos a los guantes, cubrebocas y zapatos que va encontrando el artista. A su parecer, estos desechos tienen impregnada la huella de que alguien estuvo por ahí o consolidan una nueva definición de cuerpo, con su presencia particular; tal como la de los “sin techo”, población que se ha vuelto como los intocables de la India o fantasmas olvidados, pero no para Bernad. Él los retrata durmiendo y al presentar sus capturas menciona.- “Las únicas personas que vemos son las que ya vivían ahí”. 

Otro aspecto que resalta el también cineasta documental (nos referiremos a Clemente Bernard) es el silencio. Nos menciona que durante sus horas laborales, lo ha llevado a  tener un ejercicio de introspección, explorar con las selfies o percibir nuevos sonidos, tal como: el del policía hablando con otro, las conversaciones humanas dentro de los edificios, por mencionar algunas. No omitiendo la cara dolorosa del silencio en los entierros.

Sin duda, Ante el umbral es una forma de encauzar la necesidad de narrar el momento histórico actual, de crear un antecedente desde el arte que nos incita a la reflexión y análisis. Con lo cual se comprueba y reafirma las palabras de Arnold Lehman: ahora es el momento del arte.

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