Jane Austen

«Es una verdad universalmente aceptada que todo soltero en posesión de una gran fortuna necesita una esposa».

Esta es una de las frases que cualquier conocido y amante de los libros de Jane Austen podría identificar de inmediato, incluida en su famoso libro Orgullo y Prejuicio.

Pero ésta, aunque podría ser la más popular, no es la única novela que hizo en vida la autora. Detrás de ella dejo un gran legado de novelas que a simple vista parecen ser cuentos color de rosa; con un montón de personajes de época diciéndose uno al otro cortesías, y que viven aventuras que giran en torno al amor.

Sin embargo, dentro de cada una de sus novelas se pueden encontrar análisis psicológicos sobre los prejuicios, la debilidad de carácter, el miedo, o la hipocresía; y todo inicia como punto de partida con el matrimonio; el cual era para Austen la base principal para diseccionar la conducta de los hombres y mujeres de esa época.

Una mujer fuerte e independiente como sus personajes

Jane Austen nació en el condado de Hampshire en Inglaterra, en el año 1775; en una familia formada por ocho hermanos, siendo Jane y su hermana mayor, Cassandra, las únicas mujeres.

Desde muy pequeña, a Austen se le comenzaron a ver dotes para la escritura; pero aún más habilidad para poder crear historias y obras de teatro, las cuales servían como entretenimiento para su familia y amigos.

Pero a pesar de que tenía el apoyo de sus padres y hermanos para seguir escribiendo, solo era un pasatiempo; ya que los ingresos de su familia eran escasos y sólo dependían hasta entonces de su padre, que era párroco y daba clases en la comunidad.

El único medio que se creía posible para poder salir de la pobreza, era el de contraer matrimonio con alguien que tuviera más ingresos; pero los ingresos de la familia de Jane Austen eran bajos y ese era un impedimento para que alguien pudiera escogerla como esposa.

Su vida amorosa fue fugaz e imposible de realizarse; tuvo un amor pero jamás se pudo concretar el matrimonio por la falta de ingresos de ambos, y solo hasta tiempo después logró casarse, pero el casamiento no duró mucho, sólo 24 horas, ya que Jane Austen se vio incapaz de vivir sin amor, sólo para asegurarse el futuro económico.

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Todas estas experiencias marcaron la vida de Austen y estas mismas quedaron reflejadas en cada una de sus novelas.

Las protagonistas de sus novelas están dotadas de carácter fuerte, son ingeniosas e inteligentes, algo que las pone un paso adelante de la época en la que se contextualizan.

Estas mujeres buscan ser amadas antes que tener un matrimonio ventajoso, y aunque se ha encasillado a Austen como una escritora conservadora; la crítica feminista más actual apunta que en su obra puede apreciarse una novelización del pensamiento de la filósofa Mary Wollstonecraft sobre la educación de la mujer.

A través de estos personajes femeninos se desarrollan otros, develando un mosaicos psicológicos característicos de sus obras: padres egoístas, madres chismosas, ricos orgullosos, clérigo poco caritativos, etc.

Jane Austen jamás se casó y logró su sueño de ser una gran escritora para convertirse en una mujer independiente económicamente, algo que siempre buscó para sus personajes femeninos.

Ya sea través de Orgullo y prejuicio, Sensatez y sentimientos, Emma, Persuasión o Lady Susan; podemos apreciar que Jane Austen siempre denunció con humor y sarcasmo las injusticias de su época. Al mismo tiempo que compartía grandes reflexiones que después de 245 años siguen guardadas para quien desee leer y conocer los entresijos de la naturaleza humana.