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Las cuentas de los museos en medios inmediatos como las plataformas de Facebook, Instagram o Tik Tok, han tenido mucho peso durante la cuarentena por Covid-19.

Dicha situación ha llevado a la creación nuevas estrategias que cambian el eje de comunicación de los museos. Pues ahora están dando mayor importancia a lo educativo.

Esta nueva dirección nos muestra con mayor claridad que el museo no sólo es un espacio dedicado a la conservación y exhibición del arte en sí; sino que denota su papel educativo dentro de la formación de las nuevas generaciones y/u otros grupos sociales. 

Es necesario mencionar que los museos no sólo son educativos por el simple hecho de resguardar historia y/o conceptos en las obras. También, por tener una didáctica diferente a la que se presenta en el salón de clase, dado que ofrece múltiples oportunidades para detonar nuevas sensibilidades, emociones y recuerdos; además de despertar la curiosidad por las realidades que se encuentran fuera de lo cotidiano.  

Las redes sociales, están cambiando el estilo en el que nos comunicamos, y los museos han implementando las nuevas formas de interacción con sus públicos. Tal es el caso de The Knowledge Museum (de la India), que mediante su cuenta de Tik Tok lanza una serie de “datos curiosos” cada semana.

Otro caso, es el Getty Museum, cuyo challenge de recrear obras de arte con objetos comunes ha tenido un gran éxito, de tal manera que otras iniciativas lo han emulado.

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No se suple la educación académica, pero el museo al dar mayor peso a lo educativo, demuestra que puede complementar y cubrir ciertos huecos.

Por otro lado, dentro de la creación de las exposiciones (actualmente online), los objetivos y las variables de mayor peso pueden empezar a girar alrededor del área de educación o servicios pedagógicos; lo cual implica, que dichos departamentos dejarán de ser considerados de forma superficial, complementaria o “extra” en la conformación de una muestra museística, o proyectos en torno a la visualización de una colección de arte. 

Volviendo la mirada al mundo virtual…

Y mientras se siga cuestionando si aún serán posibles las exposiciones Blockbuster; además de lo educativo, tendrán mayor relevancia los campos relacionados a la comunicación, creación, mantenimiento de software y plataformas virtuales.

En este campo, no importará ni siquiera el tipo o enfoque del museo. La importancia de los community manager y de las estrategias digitales irá en crecimiento. Tal como lo señala Niko Melissano (Jefe del Departamento Digital de Comunicación en el Museo del Louvre), quien menciona que el reto para el sector, es crear “historias que permitan acercar el museo a la vida de la gente, sin importar la distancia”. 

Es así que la apuesta debe ir dirigida a crear formas de interacción que apelen “a la sensibilidad del público e historia de la institución museística”.

Pero como ya se venía infiriendo, el museo no sólo se concentrará en aquellos que conocen la estrategias propias de la educación y comunicación; también, en los informáticos, diseñadores web, programadores y afines. Porque las plataformas virtuales no se crean y mantienen solas, necesitan de un grupo de expertos.

¿Y qué pasará con el cuidado de la salud?

De igual manera, será interesante observar cómo se incluirán y pondrán en práctica las nuevas reglamentaciones y protocolos en cuanto a salubridad. Al respecto, Alfonso Miranda Márquez (Director General del Museo Soumaya) menciona que se deberán replantear nuevas reglas para visitar el museo. Donde la relación entre obra, espectador y espacio será enfatizada con mayor delicadeza, uno de los tantos temas a tratar entre el Covid-19 y el arte.

Hasta el momento, en Inglaterra y a través de la American Alliance of Museums, ya se han empezado a crear algunas pautas que incluyen:

  • la creación de políticas ambientales
  • medidas técnicas para resistir pandemias
  • y planes de coordinación local entre museos que se encuentren en la misma zona.

Por mencionar algunas, que nos reafirman que estamos en tiempos de cambio; y que es en estos momentos en los que se requiere de una acción colectiva para seguir funcionando acorde al momento histórico que vivimos.

Ahora más que nunca, los recintos museísticos tendrán que adaptarse o desaparecer. Ya no se trata de saber quién ofrece mejores contenidos, sino de las formas en las que se ofrece, y en la medida en que el museo se integra como parte de una comunidad.