Comer insectos

Tal vez mientras leías el título, hiciste una mueca de desagrado sin darte cuenta, o lo que yo llamo iugh factor. Una aversión natural que sentimos al escuchar “comer insectos”, que —aunque no lo creas—no es una práctica desconocida para los mexicanos.

Práctica ancestral

Los insectos representan un encuentro con la época prehispánica, en la que nuestros antepasados tomaban lo que encontraban en la naturaleza para convertirlo en deliciosas preparaciones. 

En México, esta práctica se ha registrado desde antes de la llegada de los españoles, quienes se sorprendieron de la vasta cocina y, particularmente, del uso de los insectos con fines comestibles, el cual ha sobrevivido hasta la fecha en algunas regiones del país.

¡Seguramente los has visto acomodados en cubetas y rodeados de limones! Algunos insectos, como los chapulines siguen sobresaliendo en las plazas de pueblos y ciudades alrededor de todo México.

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3 buenas razones para comer insectos

El consumo de insectos genera grandes beneficios de carácter ambiental, sanitario e incluso social. Si hasta ahora no te hemos convencido de comer insectos, he aquí tres buenas razones para considerar seriamente incluirlos dentro de tu dieta habitual: 

1.- Es bueno para el ambiente

Los gases de efecto invernadero producidos por la mayoría de los bichos, son considerablemente inferiores a los del ganado convencional. Los cerdos, por ejemplo, producen entre 10 y 100 veces más gases de efecto invernadero por kilogramo de peso.

Además, los insectos, necesitan menos agua que el ganado tradicional; que para su crianza, puede llegar a requerir hasta 100 mil litros de agua por kilogramo de carne.

La cría de insectos también depende menos de la tierra que la actividad ganadera convencional, y su consumo genera menos desperdicio. Lo que podría traducirse en menores índices de deforestación, contaminación y calentamiento global.

2.- Tiene beneficios para la salud y contribuyen a la lucha contra el hambre

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los insectos proporcionan proteínas y nutrientes de alta calidad en comparación con la carne y el pescado. Todos superan el aporte nutricional del maíz, el trigo y el pollo.

Son ricos no solo en proteína, también en aminoácidos, calcio y zinc. La mitad de los insectos consumibles, superan en calidad nutricional a la carne de res y el 65% supera al pescado. Por lo que pueden considerarse como parte de las famosas superfoods.

Además, el comer insectos plantea un riesgo mínimo de transmisión de enfermedades zoonóticas, es decir, enfermedades que se transmiten de los animales a los humanos. Y al no requerir cuidados especiales, están al alcance de todos.

3.- Genera oportunidades para el desarrollo económico

No requieren de grandes cuidados y su producción podría resultar mucho más eficiente y sustentable que las de la agricultura y ganadería.

Apenas se necesitan medios técnicos para su crianza y recolección, lo que representa un ahorro en costos, espacio terrestre y quema de combustibles.

Incluso, puede generar oportunidades empresariales para quienes se enfoquen en generar productos para expandir su oferta.

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El consumo de insectos como oportunidad de negocio

Debido a la creciente concientización de sus beneficios, se pronostica que en los próximos años haya incrementos exponenciales en la ingesta de insectos mundial.  Según la consultora GMI, para 2023, el mercado de estos animales tendrá un valor de 50 millones de dólares. 

Las posibilidades de negocio en sectores con un mercado tan amplio han llamado la atención de los emprendedores mexicanos, donde ya se han puesto en marcha el desarrollo de diversos productos cuya materia prima son los insectos. A continuación, te presentamos 3 innovadores productos desarrollados por emprendedoras mexicanas:

GRICHA

Alba Rodríguez, egresada de la licenciatura en Nutrición por el Tec de Guadalajara, desarrolló unas galletas a base de harina de grillos y chapulines. El enfoque de la empresa es “brindar una opción saludable dentro del mercado, a un precio competitivo, que ayude a combatir las problemáticas como la inseguridad alimentaria y el daño al medio ambiente”.

WINKO

Erika Gil y Magali Díaz fundaron Winko, una empresa dedicada a crear botanas a base de harina de chapulín, con sabor limón y chipotle. Ellas convierten al chapulín en una harina fina, lo pulverizan y lo agregan a su producto.


Los churritos son de amaranto con linaza, y les añaden la proteína de chapulines provenientes de Oaxaca, Puebla y Tlaxcala.

TOTOLINES

La propuesta de Totolines representa una botana de totopos de maíz, chile y chapulines procesados. Totolines emerge del pensamiento de Alejandra Álvarez y Andrea Gómez, que nace a partir de la intención de generar una propuesta que pudiera contribuir como solución al problema de desnutrición en México.

Se trata de un snack con 7 gramos de proteínas, alto contenido en fibra, sin azúcar y libre de grasas saturadas.

Estas opciones, además de ser deliciosas y saludables, se encuentran a precios accesibles y las puedes disfrutar desde la comodidad de tu casa en esta cuarentena. ¿Te animas a probarlas?