cambio climático
“Una vida en nuestro planeta” es el testimonio de David Attenborough, el pionero de los documentales de vida silvestre de la BBC, sobre el planeta tierra; y ha sido calificado por Forbes como el documental más importante del 2020.

Nuestro planeta está muriendo, y no lo decimos nosotros. El cambio climático es una realidad y los hechos lo demuestran:

  • El aumento en la intensidad de los fenómenos meteorológicos,
  • los incendios consumiendo todo a su paso en Australia y California,
  • la elevación de la temperatura en países fríos,
  • el deshielo del Ártico,
  • los desastres naturales,
  • la muerte de los arrecifes de coral,
  • y la acidificación de los océanos; son sólo algunos hechos que dan prueba de ello.

El estudio del cambio climático inició a finales del siglo XIX. Los científicos de esa época ya estudiaban el efecto invernadero y advertían sobre sus consecuencias para el clima en el futuro; pero sus teorías y cálculos fueron cuestionados cuando nadie podía imaginarse una crisis climática.

Fue hasta los años 90’s; debido a las altas temperaturas que se presentaron en zonas glaciales, que la teoría de un cambio climático comenzó a tomarse en cuenta. Este suceso marcó el inicio de la crisis climática.

Una bofetada de realidad

Nos encontramos en el año 2020, en crisis, atravesando por una pandemia mundial. Y el tiempo no ha arreglado nada, ni lo hará.

Todo lo contrario, las que antes eran teorías, hoy se muestran como pruebas científicas que estiman que el Ártico va a experimentar la desaparición de una gran parte de su masa de hielo.

Según la Investigación del Océano Ártico hecha por AGU (Advance Earth and Space Science). Entre el 2007 y 2018, la cantidad de hielo ártico tuvo una reducción del 20% respecto a la década anterior.

Las consecuencias de la desaparición total del Ártico serán mortales para el resto del planeta. Esto no significa solamente que el mar subirá de nivel; lo que hará parte de la tierra inhabitable, y provocará que millones de personas tengan que buscar un nuevo lugar para vivir.

También provocará la aparición de huracanes y otros desastres atmosféricos que serán mortales para la flora y fauna existente.

Nuestra existencia como especie dentro del planeta tierra está en peligro. Si se continúa con una actitud tan pasiva, la extinción masiva que se espera para antes del 2100 será inminente también para nosotros; los seres humanos.

“El cambio climático ya no es mera fantasía; es real y está ocurriendo ahora de manera inequívoca, y nosotros los  seres humanos somos los causantes de esta destrucción masiva”. 

Así nos lo pone de frente el documental de David Attenborough: Una vida en nuestro planeta que recientemente se estrenó en Netflix.

A diferencia de otros documentales sobre el medio ambiente; el de David Attenborough se trata de un testimonio de vida como científico naturalista. El testigo viviente del declive global, nos cuenta, como a lo largo de sus expediciones ha visto con sus propios ojos la destrucción paulatina de la naturaleza.

Recalca la importancia de la biodiversidad y de los ecosistemas marinos para la existencia de la vida en la tierra; y explica cómo si uno de estos es afectado todo caerá como piezas de dominó, ya que todo pertenece a una misma cadena. Todos estamos conectados.

La única manera de poder salvar al planeta de su destrucción y preservar nuestra existencia en este mundo, es sanando cada una de esas piezas que hemos dañado.

Nuestra existencia significa una amenaza para el mundo viviente, como lo muestran acciones como:

  • La tala masiva de árboles,
  • la sobreexplotación de peces,
  • la contaminación de ríos y lagos;
  • y cada una de las actividades que nacen de la necesidad del hombre, que piensa que se puede reemplazar lo salvaje con lo domesticado.

“La mitad de nuestras tierras fértiles son hoy tierra de cultivo, se recortan hectáreas de area verde para convertirlas en lugares para tener el ganado y criar mamíferos que representan un 70% de la carne que se consume”

En este nuevo panorama donde el ser humano ha tomado de la naturaleza más de lo necesario para existir; ya no hay cabida para los demás seres vivientes.

El comienzo de una nueva era

Animales salvajes y en peligro de extinción han prosperado en la zona de desastre de Chernobyl desde que fue evacuada en 1986. Esto quiere decir que aunque el daño es grave, la naturaleza tiene la fuerza para recuperarse si se lo permitimos.

Algunos países han puesto en marcha planes de sustentabilidad. Se espera que estas acciones sean copiadas en otros países y que esto represente una esperanza para el futuro del planeta y la humanidad.

  • En Japón la tasa de natalidad ha bajado considerablemente, pues parte de su desarrollo depende de elegir tener menos hijos.
  • En las Islas Maldivas; el gobierno ha fomentado técnicas de pesca sustentable, lo que ha permitido mantener el equilibrio de la vida marina.
  • En Holanda, se han implementado medidas alternativas para el cultivo de alimentos, lo que representa ocupar menos espacio en la tierra.

Además de exigir a nuestros gobiernos un cambio, existen acciones que podemos llevar a cabo en beneficio del planeta. Podemos elegir llevar un estilo de vida sustentable; que involucre el uso de acciones renovables y la reducción de la ingesta de carne (la mayor causa de contaminación por C02).

“Cuando elegimos comer un pedazo de carne, demandamos una extensión de espacio enorme para su producción; lo que provoca que sea imposible para el planeta tierra mantener a miles de millones de carnívoros”

El cambio a una dieta vegetariana supondría un beneficio para la naturaleza, ya que al tener que cultivar más verduras y plantas para más gente, se debería incrementar el rendimiento de la tierra sustancialmente.

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Para que el planeta se recupere, se necesita que todos pongamos de nuestra parte; y nos tomemos en serio nuestro futuro y el de las generaciones venideras. Solo necesitamos nuestra propia voluntad para hacerlo y restaurar el mundo que se nos heredó.