341 familias de la cooperativa Ts’ umbal Xitalha’, en la Selva Norte de Chiapas, cultivan y comercializan café orgánico para su localidad, la Ciudad de México, Puebla y Guadalajara.

Se encuentra en tu alacena: a lado del azúcar, las especias, la mermelada y el pan. Es tan especial que personalizamos tazas con nuestro nombre, para que nadie nos robe ni un sorbo.

Los residuos de la bebida, en Oriente Medio, pueden predecir tu futuro, contar tu pasado y adivinar tu suerte. Así de profunda es la cafeína y, por eso, la UNESCO nombró al Café Turco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En México se prepara en ollas de barro, pocillos y cafeteras. Se endulza con azúcar o piloncillo; se aromatiza con canela y pimienta. Se sirve caliente en los puestos ambulantes de comida, para quienes inician labores a las cinco de la mañana.

La siembra de semillas verdes en el país

Antes de llegar a tus manos, el café pasa por un proceso de producción y comercialización que culmina en la ingesta diaria de millones de consumidores a nivel mundial.

La cafeína con mejor sabor, cuerpo y aroma se produce lejos de las urbes sociales, en climas cálidos a una altura entre 1,000 y 1,300 metros a nivel del mar, según la SAGARPA. Por ello, el aire tropical de Chiapas es óptimo para la siembra de semillas verdes.

Entre árboles de sombra, el cultivo de café orgánico en la Selva Norte está a cargo de la comunidad tseltal. Su raíz maya gira entorno a la agricultura familiar diversificada: producen maíz, frijol, calabaza, chile y el aromático.

Los caficultores se llaman, así mismos, “Pas C’altic Winiquetic” (hombres que hacen milpa), habitan en los municipios de Yajalón, Chilón y Ocosingo. Los tseltales son el grupo indígena más grande en el estado con un 34% de población.

Por problemáticas y desigualdades en el precio bajo de café, así como el poco acceso a los medios de producción y comercialización se unieron a la cooperativa jesuita Yomol A’tel, con el fin de mantener sus estructuras económicas, culturales, religiosas, políticas y sociales.

Con dicho apoyo la comunidad logró romper con el sistema de intermediarios entre Capeltic y el consumidor, lo que generó el control de la cadena de valor y, por ende, la construcción de un precio propio, separado de las lógicas del mercado cafetalero.

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Adiós a los coyotes del café

Mientras calientas el agua para tu segunda taza de cafeína, te platicamos sobre los Coyotes que roban el “oro verde” de México.

De 2010 a la fecha se ha disminuido, considerablemente, la superficie cosechada de semillas verdes en el país. Una de las razones principales es la situación económica de los productores que se ven en la necesidad de empeñar parte de su siembra.

Los motivos están relacionados con la cadena de producción, ya que los pequeños y medianos empresarios cuando recogen su cosecha finiquitan los pagos de mano de obra en sus hectáreas. Pero si no logran pagar sus adeudos aparecen los coyotes que son, a grandes rasgos, finqueros o compradores locales.

Calpetic

Ellos, ante la necesidad del campesino por empeñar sus tierras, establecen los precios de compra de sus productos. En estados como Veracruz, los agricultores han denunciado estos abusos, pues los coyotes les llegan a pagar hasta tres pesos por kilogramo de café.

Para Capeltic esas historias han quedado atrás. Su economía circular entre productores y comercializadora asegura la reinversión en infraestructura, nuevos emprendimientos y fondos sociales (educación, salud, vivienda).

Casi 20 años de Capeltic

La comunidad tseltal se acercó, en 2001, al centro de derechos indígenas para comercializar su café con el apoyo de Misión Jesuita. Ahí, junto a BATS´IL MAYA (tostadora de café), Xapontic (cosméticos) y Chabtic (miel) formaron TS’UMBAL XITALHA’ una cooperativa de producción.

Capeltic es una palabra de origen maya: capel significa café y tic es nuestro. Así que, sin un día paseas por la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México y ves esta marca, recuerda que consumes un aromático de economía solidaria.

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Foto recuperada de las redes sociales de Capeltic

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