calavera catrina

El Día de Muertos es una de las tradiciones más representativas de México, al grado de aparecer hasta en las películas del agente británico más conocido, James Bond.

Flores de cempasúchil, aserrín multicolor, papel picado, composiciones de versos conocidas como “calaveritas literarias”, pan de muerto y las icónicas catrinas inundan el panorama mexicano, entremezclado con la nostalgia y añoranza al recordar seres queridos que se han ido al más allá; o como dice mi tío Juan, “a buscar petróleo”.

En esta ocasión hablaremos de La Catrina y como es que surgió este personaje femenino con más de cien años de historia.

Acompañame a conocerla. 

Inicios de “La Calavera Garbancera”

“La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”- José Guadalupe Posada

La catrina, símbolo mexicano internacionalizado, se originó con el nombre de “La Calavera Garbancera”, bajo el ingenio de José Guadalupe Posada; grabador, ilustrador y caricaturista aguascalentense. Célebre por sus dibujos de escenas costumbristas, folclóricas, de crítica socio-política; y claro, por la representación de una calaca desnuda, solamente ataviada con sombrero.

Se le adjunto la palabra de garbancera, por referir en ese entonces, a las personas de sangre indígena que dejaron de vender maíz para vender garbanzos; y que con el tiempo, renegaron de sus raíces y costumbres para pretender ser europeos, ya fueran españoles o franceses.

“Y es así como se conformó una burla a estos comerciantes de garbanzos que para no ser menos, fingían ser alguien más.”

Es pertinente mencionar que las primeras ilustraciones (como la anterior), corresponden a publicaciones “de combate”; es decir, periódicos que criticaban el contexto de la época muy al ingenio del mexicano, tal como los escritos satíricos conocidos como “calaveritas”.

Siempre acompañados de esqueletos masculinos -conocidos como catrines- elegantes y bien vestidos, junto alguna dama con las mismas características, mismas que comenzaron a ser mencionadas como catrinas; y que con el tiempo conformaron la imagen clásica de la aristocracia mexicana de fines del siglo XIX y principios del XX.

Es por lo anterior que se dice que la catrina significa la interpretación de la vida de la sociedad de aquella época. Referente a la desnudez de “La Catrina” y “el catrín”, se piensa que conforma una crítica a la pobreza en la que vivían los mexicanos.

“…en los huesos pero con sombrero francés con sus plumas de avestruz”, decía el artista José Guadalupe Posada.

El comienzo de “La Catrina”

Diego Rivera (1886- 1957)
Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central
1947
Fresco 
4,8 x 15 m.
Museo Diego Rivera, CDMX (México).

Jóse Guadalupe Posada no era el único que realizó ilustraciones de calaveras, también lo hicieron Constantino Escalante, Santiago Hernández, Manuel Manilla, entre otros; sobresale, principalmente, porque fue rescatado años después por Diego Rivera, quien en obras como Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central (1947) rescata la representación cadavérica a la cual retrata tal como la conocemos hoy en día: elegante y bien vestida.

La Catrina, dentro del cuadro El Sueño Dominical de la Alameda Central.

Le seguirán representaciones de calaveras vestidas con ropas de gala, bebiendo pulque, montadas a caballo, en fiestas de la alta sociedad o de un barrio que nos refiere a que no importan si seamos ricos o pobres, al final acabamos en el mismo hoyo y en los huesos; pero no importa mientras sigamos conservando ese espíritu fiestero que nos hace reír de la muerte y con ella misma. 

Te podría interesar | Halloween Nacional