humildad

La humildad es el rasgo más importante de la personalidad y se caracteriza por la capacidad de reconocer las propias habilidades y limitaciones, sin hacerlas más, ni menos. 

La humildad se define como la capacidad interpersonal de orientarse hacia los demás, en lugar de centrarse en uno mismo, y es en definitiva, un rasgo de la personalidad que no se puede fingir.

Según estudios de la Universidad Pepperdine en California, las personas humildes son menos agresivas y críticas hacia miembros de otros grupos sociales, ideológicos y religiosos. 

Y las personas con un alto nivel de humildad intelectual, son menos propensas a ser manipuladas con respecto a sus opiniones. 

La humildad puede también significar un rasgo muy importante para establecer relaciones sanas y comprometidas. Y para fomentar la salud mental en general, puesto que proporciona un recurso psicológico para deshacerse de los rencores, ser paciente y perdonar.

Pero ¿cómo desarrollar la humildad? La Dra. Hilda Jazmin Ochoa Murillo, Tanatóloga, terapeuta bioenergética y consteladora familiar nos lo indica en el siguiente decálogo.

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Cómo desarrollar y practicar la humildad

1.- Nadie es mejor que su prójimo 

Es necesario hacer consciencia de que ninguna persona es mejor que otra, todos somos humanos y nos encontramos en las mismas condiciones, aunque nuestras habilidades y fortalezas sean distintas. Nos complementamos y enriquecemos siendo diferentes. 

Al recordar que no todos poseemos todas las habilidades y que me fortalezco de las cualidades de otros, estoy siendo humilde

Dra. Hilda Jazmin Ochoa Murillo

2.-Empatiza

Reconocer las condiciones o el contexto social en el que otras personas se han desarrollado o desenvuelto, lo que han hecho, como han crecido. Y ponernos en su lugar, nos ayuda a comprender su realidad y a suponer lo que se siente estar en sus zapatos. 

Solemos juzgar muy a la ligera, sin evaluar los porqués, sin comprender realmente el camino de otras personas. Al ponerme en el lugar del otro antes de juzgarlo, estoy siendo humilde

Dra. Hilda Jazmin Ochoa Murillo

3.- Comparte

Estar en la disposición de compartir con otros lo que se tiene, es una característica de la humildad.  Justo como lo indica nuestro Manifiesto Corima, ver a otro dentro de sus propias necesidades y cómo podemos aportar a ellas.

4.- Escucha

Todos queremos y estamos dispuestos a hablar, pero pocos hemos desarrollado la cualidad de escuchar.

Escuchar y comprender son características de la humildad. Si escucháramos con la intención y la voluntad de conocer al otro, y de comprender de corazón, lograríamos empatizar con más personas,  y crear relaciones más sanas. 

5.- Vive para servir

Tener siempre la disposición de servicio para quien sea, es otra de las características de la personalidad humilde. La actitud dedicada al servicio trasciende y nutre tanto a quien lo hace como a quien lo recibe.

Servir a otros sin esperar nada a cambio, es otra forma de practicar la humildad y no tiene que ver necesariamente con dedicar tu vida al servicio de alguien, sino simplemente a hacer lo que te corresponde lo mejor que puedes y con la mejor actitud.

6.- Valora y agradece

Valora a los demás y trata a todos de forma igualitaria. Reconoce que todos tienen el mismo valor que tú. Ten siempre la disposición de compartirte con otros y de valorar sus cualidades, así como las características que lo hacen diferente a ti. 

Aceptar a cualquier persona como un igual y agradecer cualquier actitud que pueda tener contigo, es otra característica de la personalidad humilde, recuerda que de cualquier experiencia es digna de generar aprendizaje. 

7.- Evita juzgar

Observa al otro desde el amor, no desde el juicio. Comparte lo mejor de ti, sin hacer distinciones de género, preferencia sexual, nacionalidad, condición social, etc.. Y evita comportarte de manera distinta dependiendo de la persona con la que tratas, ten la disposición de poner a todos en el mismo lugar sin hacer distinciones.  

8.- Interésate de manera genuina en las personas

Manifiesta un interés genuino hacia los demás. Muchas veces nos interesamos en el otro en la medida que vamos a obtener un beneficio de ellos, cuando tendríamos que intentar reconocernos en los demás, y por ende saber que todos tenemos las mismas necesidades.

La principal característica de la arrogancia es pensar solo en tu bienestar.  La humildad tiene que ver con un interés de bienestar hacia otros. Interésate de manera genuina en que otros estén bien. 

9.- Agradece y acepta la retroalimentación

Aceptar y agradecer las observaciones de los demás, es otra de las características de la personalidad humilde. Poder evaluarnos, corregirnos y adaptarnos desde la mirada de otros es una oportunidad para nuestro desarrollo personal. 

Aceptar y agradecer que lo que otro te da es valioso, sin emitir juicios, es otra manera de practicar la humildad. 

10.- Ama

La base de todos los valores es el amor. El amor es un sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa, a la que se le desea todo lo bueno.

Solo cuando nos sentimos separados de los demás, no podemos ser humildes, cuando nos sentimos separados, nos surge la idea de que somos diferentes a los demás. 

La separación está solo en nuestra mente, nadie puede estar separado del otro. El otro puede ser tú y tu puedes ser él. Todos somos uno.

El principio de todo es tomar la decisión y llevar a la práctica lo anterior, hacer de la humildad un estilo de vida, es muy bonito y enriquecedor.