los secretos de los ganadores del pulitzer

Actualmente la fotografía es considerada como un arte o como un medio que permite a los artistas crear y expresarse; así como, a cualquier ser humano que tenga acceso a una cámara; en otras palabras, todo aquel que cuente con un celular, tablet, computadora, etc.  

Y bueno, dada la popularidad de algunas aplicaciones como Instagram o Flickr, la manía de tomar fotos se ha intensificado de tal manera que hay hasta que esperarse unos minutos antes de comer para tomar una “buena foto”.

De hecho esa es una de las premisas de muchos de nosotros: conseguir una “buena fotografía”; que no solo capture un momento, sino que también cuente con atractivo visual.

¿Qué nos dicen los expertos?

¿Cuál es el secreto de una buena fotografía, según los ganadores del Pulitzer?

¿Siguen acaso la famosa premisa de Diane Arbus, según la cual para que algo sea fotografiable no tiene que ser hermoso, pero sí interesante. ?

Acompañame a conocerlo. 

John H. White, al respecto, menciona que lo que a él le ha funcionado es mantener un sentido de misión y compromiso con la excelencia en su profesión.

Agregando: 

“Marca la diferencia en el mundo. Una luz. Un día. Una imagen ”

Por su parte, la ganadora de cuatro premios, Carol Guzy, considera que la empatía y cómo las historias que cuenta la afectan a ella y las imágenes que hace son las que han logrado distinguir su trabajo. Sin embargo, considera que no es recomendable enfatizar demasiado la empatía respecto a lo que fotografías. Agrega: “es una bendición y una maldición; sin duda me ayuda a crear imágenes que resuenan y conectan a los espectadores con la narrativa de los demás, pero también hace que cualquier desamor sea mil veces más difícil. [Porque ] no somos cámaras andantes y lo que presenciamos cambia nuestra alma “.

Lo que reafirma con su famosa frase:

“Existe el mito de la objetividad, pero es un mito”

Un ejemplo del trabajo de Carol Guzy, titulado Muerte de la inocencia. Retrata a un hombre haitiano que  intenta rescatar a un maestro vivo, atrapado en medio de los escombros del devastador terremoto de 2010 en Puerto Príncipe (Haití); mientras pasa junto a una colegiala que falleció en su escritorio Foto: The Washington Post

Claro, no podríamos dejar de lado a William Snyder. Famoso por ilustrar la vida de los orfanatos rumanos o los Juegos Olímpicos de Verano de 1992 en Barcelona, España; por mencionar algunos ejemplos.

Este fotógrafo ecléctico, por decirlo de una manera, considera que una de las claves de su profesión es la construcción de una narración sólida, para la cual se hace las siguientes preguntas:  “¿Cuál es la historia del día y cuál es la mejor manera de contar esa historia? [y] ¿Qué foto contará la historia mejor?

Volviendo a la perspectiva femenina, Barbara Davidson considera que la base es la construcción de una intimidad con el tiempo y mantenerla en el instante en que se abre la persiana.

Lo reafirma al decir: 

“Me gusta estar muy cerca del sujeto porque quiero que haya una conexión íntima entre el sujeto y el espectador […] Quiero que los espectadores sientan que están ahí”.

Te podría interesar | Susan Sontag: La influencia de la fotografía en el contexto social

Barbara Davidson con miembros de una de las familias que fotografió como parte de su serie ganadora de Pulitzer.

Claro, hay diferentes perspectivas; por que si bien los fotógrafos anteriores daban peso a sus sentimientos y empatía, hay otros como Eddie Adams que parten desde la “invisibilidad”; como parte de un esfuerzo por capturar los eventos que hacen historia.

Aunque también están los intelectuales donde lo que influye es la investigación. Tal como Stan Grossfeld, pues es por medio de un conocimiento básico del contexto a fotografiar por medio del cual puedes comprender mejor el entorno a retratar, junto con sus habitantes.  

Y claro, el último ingrediente, es la amabilidad tanto en el trabajo como fuera de ella. Aspecto que nos lleva a develar a que si eres fotógrafo apuesta por relacionarte con el medio y sus habitantes; y en ello, ser más empático y humano; justamente, con la realidad que inunda el lente fotográfico.