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De manera indirecta, todos los días pasamos por alto la presencia del negocio multimillonario de la publicidad.

Una persona promedio recibe alrededor de 3.000 y 5.000 impactos publicitarios diarios, que terminan por decidir (por ella) que debe comprar, cómo vestir y cómo actuar.

Las responsables de esto son los diferentes tipos de industrias y sus equipos de marketing y publicidad, que determinan cada uno de los anuncios que llegan a nosotros sobre distintos productos de consumo.

Pero para que un buen anuncio funcione y logre influir en las masas, debe responder a ciertas preguntas; además del qué, cómo y cuánto, la más importante es: para quién está dirigido el mensaje.

¿El objetivo?

Formar un vínculo emocional con el público.

La publicidad de Coca-Cola

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Ejemplo de esto han sido las exitosas campañas de Coca-Cola; que han logrado exponenciar las ventas de sus productos, creando un detonante de emociones donde domina la felicidad.

La publicidad de Coca Cola es muy persuasiva, y así lo demuestran sus comerciales, que están vinculados a valores y momentos familiares; provocando que el consumidor se identifique y quiera obtener la experiencia que el producto promete darle.

Los anuncios que apelan a las emociones, son los más efectivos y logran quedarse en la mente por más tiempo; ya que las emociones del consumidor están involucradas, lo que lo predispone para comprar.

Las emociones funcionan como un motor de relación afectiva entre la marca y el consumidor.

Por una parte, la marca genera un producto que cubre las necesidades de sus consumidores, y por otra, el consumidor queda enganchado; no solo porque el producto que cubre sus necesidades, sino por las emociones y sensaciones que éste le produce.

Es así como la publicidad logra adueñarse a nivel masivo de las emociones, y las utiliza para que un producto tenga un éxito constante.

Felicidad dentro de un envase

Los profesionales del área de marketing y la publicidad conocen bien como funciona la mente de las personas. Saben que los seres humanos somos seres tanto racionales como emocionales, y que en base a lo que se nos presente tomamos ciertas decisiones.

Dominan la teoría de que las emociones impactan de manera decisiva en nuestra voluntad; lo cual se ve reflejado en las compras que adquirimos bajo el manejo de algún sentimiento genuinamente humano.

En conclusión, somos continuamente atacados por mensajes positivos combinados con imágenes estimulantes que van directo a la conquista de nuestros corazones y que fungen como la prueba fehaciente de lo que la publicidad puede llegar a m̶a̶n̶i̶p̶u̶l̶a̶r̶n̶o̶s̶ lograr.

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