¿Cómo seremos después del COVID-19?

Es lo que muchos nos hemos preguntado , ya que la cuarentena nos obligó a redireccionar nuestras actividades cotidianas y a adquirir una nueva forma de vida durante meses.

Las últimas noticias comienzan a darnos un poco de esperanza de regresar a la “normalidad”. Algunos países de Europa ya empiezan a retomar sus actividades cotidianas y nosotros, los que seguimos dentro, nos mostramos cada vez más ansiosos por volver, sin estar muy conscientes de que la realidad que nos espera después del Covid-19 tendrá ciertas diferencias. 

Ahora tendremos que  hacerle frente a algunos cambios, entre ellos,  aceptar nuestra responsabilidad por conservar nuestra salud y la de los que nos rodean, ya que el virus seguirá representando una amenaza, por lo menos hasta que se produzca una vacuna que pueda protegernos. Mientras tanto habrá que sumar a nuestro día a día elementos de protección e higiene, como la inclusión del cubre bocas a nuestros atuendos diarios, o el uso de gel anti bacterial como objeto de limpieza.

El mundo será diferente, pero ¿los cambios serán beneficiosos?

Países con altas emisiones de dióxido de carbono como China, dieron a conocer a través de sus medios que los niveles de contaminación bajaban desde las primeras semanas de confinamiento.

El planeta se recuperaba y nosotros también, al dar una pausa a nuestra vida agitada de todos los días. Las actividades dentro de casa cambiaron y aprendimos a convivir con los nuestros en un solo espacio.

La solidaridad salió a flote entre familiares y vecinos cuando se comenzaron a dar casos de ansiedad por el encierro. La creatividad por otro lado también se ha hecho presente todos los días de confinamiento y pudimos ser parte de ello en las redes sociales, las cuales no se daban abasto con los nuevos memes, Tik toks y recetas de nuestros amigos compartidas en Facebook e Instagram. 

Todos los días se ha buscado sobrellevar el ánimo de manera virtual; hemos podido ser testigos de muchos actos para motivarnos los unos a los otros, como los aplausos y otras manifestaciones de apoyo para el personal médico, o aquellas fiestas de balcón en Italia que más de una vez nos pusieron a bailar. 

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El papel de las redes sociales en la pandemia por Covid-19

Y aunque parezca que todo sucedió de manera aislada e individual desde los hogares de cada uno, la verdad es que todos contribuimos para mantener la ola de ánimo arriba, y todo se llevó a cabo de manera virtual, a través de las redes sociales, que surgieron como salvavidas para conservar el contacto con nuestros seres queridos y con el exterior.

Mientras se multiplicaron las formas de interacción, las redes terminaron por ganarse el respeto de aquellos que las condenaban por ser mecanismos de distracción y adicción entre los más jóvenes. El mundo se detuvo en el plano físico, pero logró continuar  virtualmente su camino gracias al internet, en donde millones de usuarios encontraron un refugio y una herramienta para continuar con sus negocios, trabajos y con sus actividades escolares.

Al tiempo que la pandemia se ha extendido, la mayoría del contenido por parte de empresas y usuarios comunes de redes sociales y el internet, se han convertido en un estandarte de empatía, colaboración y esperanza. 

Esta pandemia por Covid-19 nos ha transformado en muchos sentidos, pero me surgen un par de dudas, cuando sea posible salir al mundo real ¿Seguiremos recurriendo de tal forma al mundo virtual, o seremos capaces de disfrutar y valorar el exterior como nunca antes?  ¿Será que una vez fuera y de regreso a nuestras actividades diarias, la empatía y la buena voluntad trascenderán al  exterior, o solo permanecerán a manera de publicaciones en redes sociales, como un archivo en tiempos de pandemia?