Baltasar es el negro

Todos tenemos una cruz que cargar, algunas personas son hermosas, otras son chaparras, altas, algunos son mórbidamente obesos y otras son calvas. Ni siquiera las figuras de nuestros héroes míticos se salvan; Batman era huérfano, Superman un alien, Aquaman habita entre los fluidos corporales de los habitantes del mar y sus transeúntes.

Pero de entre todos nuestros héroes de infancia, siempre habrá alguno que sobresalga, por lo menos en México. El ser que se corona en esta categoría, es alguien a quien todos podemos identificar por la coloración oscura de su piel.

No hablamos de otro más, que de uno de los miembros del trío más famoso de la historia del arte: Baltasar.

Baltasar no solo es parte de ese grupo de hombres de mediana edad; por algunos considerados reyes, por otros astrólogos y por otros menos hechiceros.

Un grupo de hombres considerados magos, por referirse de alguna manera a los hombres sabios que siguieron una estrella hasta Belén para encontrar al futuro Mesías.

De quien se dice hoy en día, entran en las casas de los buenos cristianos a dejar regalos cuando nadie puede verlos; lo que nos recuerda lo pragmáticos que somos para identificar/categorizar/apodar/adoptar a las personas. 

La única razón por la que Baltasar es más reconocido que Melchor o Gaspar, es porque es negro; cosa que en nuestros días puede ser visto como un acto racista o de identidad, depende de la entonación con la que se diga.

El origen de Baltasar: Los Reyes Magos

Según la tradición escrita en el libro reconocido como La Biblia; los Reyes Magos son un trío de hombres que representaban las tres razas humanas reconocidas hasta ese momento: caucásicos, negros y asiáticos.

Y son la representación de cómo toda la humanidad -conocida hasta entonces- aceptaba a Jesús como hijo de Dios y como la única y verdadera religión, y camino a la salvación.

El hecho de que hoy en día, llamar a alguien a manera de broma por su nombre y hacer referencia sobre su color de piel tenga connotaciones negativas; se debe a que hoy en día estamos predispuestos – gracias a la historia ilustrada por la televisión y al término ‘políticamente correcto’– a que el identificar a alguien por su color de piel es algo malo.

Dejando entrever como la representación de la identidad, y la definición de derechos humanos ha ido cambiado, o mejor dicho, construyéndoselo a lo largo del tiempo.

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Antes se reconocían a las personas por sus creencias religiosas y pasaron a valer por el color de su piel, su linaje y su apellido; el tamaño de su cabello y últimamente por su cualidades afectivas y su número de seguidores.

Dentro de la tradición de los Reyes Magos, no existe un mensaje con intenciones insultantes; somos nosotros al repetir las conductas, que hemos aprendido a ver los chistes como chistes y no como agresiones, o al revés.

Eso no significa que reconocerlo como lo que es, sea algo malo. Después de todo, nos definimos como lo único que podemos ser en esta vida; nuestras características nos identifican ante el mundo y el mundo se identifica de igual manera con nosotros.

Baltasar no va a dejar de ser negro solo porque ya no esté permitido señalarlo; los calvos no dejaran de ser calvos y Batman no volverá a tener padres.

No tiene nada de malo decir que Baltasar es el negro, es malo interpretar sus características físicas a manera de chiste o insulto. Baltasar es solo un Rey Mago, hoy en día listo para entrar en la casas de la gente para dejar regalos cada 6 de enero; pero al final del día es la representación de una persona cuya piel es negra y ya. 

Quizás habría que preguntarnos quién entre Melchor y Gaspar es el asiático, el dilema de Baltasar ya se quedó viejo.

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