danza clásica
Foto: Sandra Jmz

Erick B. Rojas Ortega, estudiante del Miami City Ballet en Estados Unidos, comparte con el exbailarín principal más joven en la historia del Royal Ballet, Sergei Polunin, más que el gusto por el ballet. Ambos, a la edad de 13 años, tuvieron que emigrar y dejar atrás a su familia para conseguir sus sueños.

Las coordenadas de esta historia inician al sur oriente de la Ciudad de México, en un poblado que colinda con el municipio Valle de Chalco y la carretera México-Puebla: Santa Catarina Yecahuizotl, alcaldía Tláhuac.

Este lugar es un territorio muy tradicional, alejado del ballet y dominado por la música regional mexicana. Los sonidos más populares, entre sus habitantes, provienen de tamboras, tubas, clarinetes y trompetas.

El domingo de Pascua, durante Semana Santa, la localidad se sumerge en un espectáculo de disfraces y comparsas de charros o caporales, quienes convergen entre sí, inspirados por la música sinaloense.

Nuestro protagonista, Erick Rojas Ortega, estudiante del Miami City Ballet, incluso es hijo de un cantante profesional del género banda. Sus raíces pertenecen al folklore mexicano, pero sus metas y sueños se enfocan en la danza clásica.

A pesar de pertenecer a un mundo tan disímil a sus motivaciones personales, Rojas buscó las alternativas necesarias para practicar ballet. Desde muy temprana edad, inspirado por su mamá, Jenny Ortega, el joven bailarín emprendió su camino en las artes.

Sus primeros pasos

Comenzó interpretando algunos personajes acordes a su edad en obras teatrales. Durante su infancia la escuela Judith Castillo, institución especializada en Ballet Clásico y Danza Español Flamenco, le abrió las puertas.

Castillo es egresada del Instituto Nacional de Bellas Artes e identificó las desventajas de vivir en una zona lejana a oportunidades culturales, como lo es Tláhuac. Hasta ahora, su matrícula de alumnos provienen de lugares aún más retirados como Milpa Alta.

La directora recuerda al exalumno como un estudiante comprometido con la danza y las artes escénicas, además enfatiza “hay detrás de Erick una familia que tiene características importantes para sacar a una persona adelante.”

Posteriormente, el bailarín se trasladó a una academia situada en otra delegación. Dance Fit fue el lugar donde comenzó una nueva etapa, la cual, pronto lo encaminaría a Estados Unidos.

Dicha escuela se enfoca en el acondicionamiento físico especializado: un entrenamiento que ayuda a mejorar la elasticidad, fuerza, resistencia y flexibilidad, según su propio eslogan.

Foto recuperada de redes: Dance Fit

Además, otro de los objetivos de este estudio de danza es “impulsar al talento mexicano”. Con estas condiciones, Rojas pudo informarse sobre un curso de verano en el Miami City Ballet (MCB) de Florida, Estados Unidos.

Llamado a la aventura

Para la familia del adolescente no había duda alguna de los beneficios que representaba esta oportunidad de estudiar en el extranjero. El mexicano fue aceptado en 2017 al curso de verano, Summer Intensive, tras una selección por video, donde resultó ganador.

Su hermana mayor, Hasive Rojas Ortega, también bailarina de ballet, señala “he bailado toda mi vida con él, cuando nos enteramos que había ganado el concurso le dije —Tenías que ser tú—”.

El hospedaje y los viáticos corren a cuenta del estudiante. Sus padres deciden enfrentar el reto económico, pues comprenden que la oportunidad era única, para el entonces bailarín de 13 años.

Tras un año de estadía en Florida, el adolescente obtiene el papel del Principito en la obra The Nutcracker del MCB. La puesta escénica, El cascanueces de George Balanchine, se estrenó en el Pabellón Dorothy Chandler del Centro de Música en la ciudad de Los Ángeles.

Erick Rojas en la obra The Nutcraker en el PDC de Los Ángeles
Foto: Alexander Iziliaev para el MCB School

Una columna periodística del diario de la localidad, Los Angeles Times, señala: “entre los niños bien entrenados y enérgicos[…] el elegante Principito de Erick Rojas merecía su protagonismo.”

Rompiendo estigmas culturales

Además de ser un excelente bailarín, Erick Bernardo Rojas rompe con los estigmas de género que permean en México. Alejandro Rojas, padre del menor, admite haberse acostumbrado a un mundo de obras teatrales y musicales, puesto que en la cultura mexicana los varones están estereotipados a temas deportivos.

Sin embargo, poco tiempo le bastó al cantante de regional mexicano, para darse cuenta del potencial artístico que su hijo desarrollaba. “Veía a los bailarines dar muchos giros y le decía a Bernardo que un día llegaría a ser tan bueno como ellos”, mencionó.

La disciplina del estudiante de ballet vislumbra una época prometedora, pues, en palabras de Rojas Ortega: “el ballet se práctica todos los días”, regla que mantiene en sus visitas a México.

Hombres mexicanos en la danza

Edad, condiciones físicas y de fuerza son algunos requisitos que el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) toma en cuenta para la inscripción de un aspirante a docente o bailarín profesional.

Aunque las pruebas ya representan un riguroso proceso de selección, la matrícula de egresados no tiene en su lista una cantidad considerable de hombres, solo 22 de 82 graduados pertenecen al género masculino, según datos de El Universal (2017).

Por ello, Isaac Hernández, solista del English National Ballet, se convierte en un paradigma varonil de éxito, tras recibir el premio Benois de la Danse en el Teatro Bolshoi de Moscú.

Similares resultan las historias de Hernández y Rojas, buscadores de nuevas oportunidades en países extranjeros. Ellos se añaden a la lista con nombres como Sergei Polunin, ex-solista del Royal Ballet; y Elisa Carrillo, bailarina del Staatsballett de Berlín.

Actualmente, Erick tiene 17 años y sigue estudiando para el MCB School, su misión a futuro es convertirse en “un bailarín del mundo”. Para ello, se prepara constantemente, aunque eso represente estar lejos de su familia algunas temporadas.

Te invitamos a ver el vídeo de youtube del MCB en el que participa @Erick Rojas:

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