5 obras del pintor mexicano Rufino Tamayo

Rufino Tamayo fue una pintor oaxaqueño, que trajo la influencia de las vanguardias europeas y las combinó con nuestra herencia precolombina. Apropósito del aniversario luctuoso de este pintor mexicano, analizamos 5 de sus mejores obras:

1.- Heavenly Bodies/ Cuerpos celestes
1946

Rufino Tamayo (1899- 1991)
Heavenly Bodies/ Cuerpos celestes
1946
Óleo con arena sobre lienzo
86.3 x 105 cm
La Fundación Solomon R. Guggenheim|Colección Peggy Guggenheim

En Cuerpos Celestes nos deja muchos temas a la imaginación. Se dice que las líneas celestes pueden ser colas de meteoritos o nuestras construcciones mentales. Esas que hacemos las personas al unir las estrellas, dándoles formas de acuerdo a nuestras creencias o dotándolas de vida al crear leyendas.  

Por su parte, la franja roja en la colina puede ser una reminiscencia del arte popular mexicano o una influencia de Pablo Picasso. 

Sea lo que el pintor oaxaqueño haya querido construir al verla, sin lugar a duda, el espectador recuerda esa sensación de mirar el cielo en la oscuridad y sentirse confrontado por la infinidad del universo.

2.- Self-Portrait/ Autorretrato (1927)

Rufino Tamayo (1899-1991)
Self-Portrait/ Autorretrato 
1927
Acuarela con grafito
25.2 x 17.7 cm
El museo de arte de Cleveland

Recuperamos un autorretrato de Rufino Tamayo. Un pintor que entendía lo mexicano a su manera, que se sentía orgulloso de sus raíces; pero que sin en cambio, se definía como un ciudadano del mundo. Porque no apostaba por un discurso nacionalista, sino por una concepción universal del mundo, en donde su trabajo no tuviera limitaciones y fuera para toda la humanidad.

La obra grita su estilo, es inconfundible. Nos lleva a la pregunta, ¿nos ayudará a conocer a la persona? Al pintor ya lo conocemos por su huella en los libros de historia, pero qué pasa con el hombre trabajador que intentaba llevar un horario de obrero, qué ocurre con el gran gestor cultural que intentó compartir su legado con México con dos museos; uno en Oaxaca y otro en la capital. O incluso, con el dreamer, que como muchos, dejó su país rumbo a Estados Unidos por tener una mirada ambiciosa y querer destacar en las artes.

¿Pesa más la figura del artista genio que la del hombre?

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3.- Man with Maguey/ Hombre con maguey (1931)

Rufino Tamayo (1899-1991)
Man with Maguey/ Hombre con maguey
1931
21.0 × 12.4 cm
Linóleo cortado en papel
Museo de Arte Americano del Smithsonian

La presente es un ejemplo de la gráfica del artista oaxaqueño Rufino Tamayo. Si bien representa dos elementos de la iconografía mexicana inconfundibles: un maguey de donde se obtiene el pulque, bebida principal durante muchos años; y un hombre con sombrero, vestimenta tradicional y herramienta de trabajo en mano. También, nos recuerda que el artista era un humanista consciente de los diferentes sectores que conforman México.

Asimismo, nos lleva a decir que era un creador que optó por hacer gráfica con la intención de popularizar las artes; es decir, llevar su trabajo artístico a más espacios, porque (según contó en una entrevista a Gilberto Marcos), se dio cuenta de que el muralismo muchas veces se encontraba en edificios a los que no todo el mundo tenía acceso. 

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4.- Sandias con Manzana (1985)

Rufino Tamayo (1899–1991)
Sandias con Manzana
1985
85.7 x 105.4 cm
Mixografía
Denis Bloch Fine Art

¿Quién no conoce las sandías de Tamayo?

Esta fruta, oriunda de tierra africana, es un elemento característico de los bodegones del artista oaxaqueño.

Se dice que su fijación por el colorido de esta fruta surgió en el negocio de la Merced que sus tíos tenían, poco después de mudarse de Oaxaca a la Ciudad de México.

Para el mundo artístico – intelectual, obras como Sandías con Manzana (1985) son las que colocan al mexicano como un gran colorista de la pintura moderna. Al mismo tiempo que son una demostración de su teoría, en donde se decía que era más pictórico extraer de un color todas sus posibilidades, que emplear una variedad ilimitada de pigmentos.

5.- Retrato de Olga (1964)

Rufino Tamayo (1899–1991)
Retrato de Olga
1964
Óleo sobre tela
209 x 5 cm.
Colección del Museo Tamayo Arte Contemporáneo,
INBA-CONACULTA
© Tamayo Heirs/Mexico/Licensed by VAGA, New York, NY.

La esposa de Rufino Tamayo, Olga Flores Zárate, fue una gran influencia en su trabajo, su papel como coleccionista y gestor cultural.  Se cuenta que se conocieron cuando el artista estaba pintando su mural “El canto y la música” en la Escuela Nacional de Música, en donde ella se perfeccionaba como pianista. 

Quién iba pensar que años después, la mujer que había dicho que no le gustaba el trabajo del oaxaqueño, compartiría más de cincuenta años de su vida con el gran colorista mexicano. 

En esta ocasión, a 29 años de su muerte, recuperamos esta obra, no solo para destacar una historia de amor, sino para denotar que Rufino y Olga fueron mitad y mitad de los éxitos cosechados.