El Principito

Esta novela es un clásico de la literatura publicada en 1943, escrita por el francés escritor y aviador Antoine de Saint-Exupéry. Convirtiéndose en su trabajo más famoso, con un estimado de 140 millones de copias vendidas alrededor del mundo.

Lo que lo convierte en uno de los libros mejor vendidos y traducidos a más idiomas de todos los tiempos, con un total de 361 lenguas y dialectos. Y aunque su formato es más o menos el de un libro para niños, El Principito aborda y señala de manera inocente pero certera, temas acerca de la vida y la naturaleza humana que invitan a reflexionar.

He aquí 5 de las tantas lecciones que se pueden interpretar de El Principito:

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1.- Lo esencial es lo más valioso

Qué extraños y absurdos somos los adultos. Las personas mayores como se refiere “El Principito” a los adultos, perdemos visión sobre lo esencial de la vida.

Adquirimos prejuicios y poco nos interesamos sobre las características, que son verdaderamente valiosas sobre los demás. Vivimos tan abstraídos y estamos tan interesados por las cifras, por lo material y por lo cuantitativo, que perdemos la capacidad de imaginar, de ser empáticos y de crear vínculos. 

Sin querer, nos olvidamos del verdadero objetivo la vida, que es simplemente vivir, aprender y disfrutar de lo más sencillo y hermoso que nos brinda. 

“Los hombres de tu tierra cultivan cinco mil rosas en un mismo jardín y no encuentran lo que buscan. Y, sin embargo, lo que buscan podrían encontrarlo en una sola rosa”.

2.- La necesidad de ser importante es absurda

A lo largo de esta historia, el principito visita distintos planetas, en donde encuentra “personas mayores” con algunas características, con las que bien podríamos identificarnos cualquiera de nosotros, y nos señala lo absurdo de las conductas de cada uno de ellos. 

Como la imaginada autoridad del rey, la absurda vergüenza del borracho, la necesidad de atención del vanidoso, la pasividad y soberbia del geólogo, entre otros personajes. 

Vivimos la vida buscando tener la razón, buscamos a veces también autoridad, atención y admiración, hasta en las cosas más sutíles, para satisfacer nuestro propio ego.

Buscamos con tanta prisa, que hacemos cosas sin entender, e incluso olvidamos lo que buscamos, sin saber que perseguimos absolutamente nada o mejor dicho, definitivamente nada duradero e importante.

¡Bueno! Te admiro —dijo el principito encogiéndose de hombros—, pero ¿para qué te sirve?

3.- La importancia de crear vínculos

“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante”

En la vida, la mayoría de nosotros buscamos al verdadero amor, a cualquiera nos gustaría tener un montón de amigos así como, la pareja y los familiares más amorosos, pero ¿realmente somos capaces de crear esos vínculos por nosotros mismos? 

La domesticación, como se señala en esta historia, o construir vínculos como podría interpretarse; requiere de tiempo, paciencia, amor y dedicación.

Las buenas relaciones no nacen de la noche a la mañana, es necesario pasar tiempo e interesarnos genuinamente por las personas con quienes deseamos estrechar y eternizar lazos.

“No conocemos más que las cosas que domesticamos. Los hombres no tienen tiempo de conocer nada. Compran las cosas hechas en los mercados. Pero como no hay mercados de amigos, los hombres no tienen amigos”.

4.- Nunca hay que olvidarse de que todos hemos sido niños

Como adultos, desanimamos a nuestros niños sobre sus intenciones más inocentes. Y los empujamos cada día a ser como nosotros, para encajar en una sociedad a veces tan absurda. Cuando en realidad tendríamos que hacer un esfuerzo por cultivarnos nosotros con su inocencia. Como cuando el autor relata que se ve desanimado a temprana edad por las personas mayores, para ejercer una carrera de pintor y dibujante. 

Tal vez todos hemos pasado por una situación parecida, a mi también me desanimaron de tener una carrera como Chef, porque me parecía poco atractivo lavar loza.

No olvidemos que todos hemos sido niños alguna vez, y tratemos a cualquier niño, como nos hubiera gustado a nosotros ser tratados. 

“Todos los mayores han sido primero niños, pero pocos lo recuerdan”

5.- Lo más importante es invisible a los ojos

“Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos”

En general, y no es una culpa para nadie, la mayoría de las personas somos capaces de ver lo más evidente, la corteza de las cosas. Pero lo más importante no es notable a simple vista. 

Al domesticar a alguien, al entrar a su mundo y a su corazón, al poner el nuestro en alguna relación o intención, y solo de esta manera, lograremos sobrepasar la barrera de la superficialidad, para ver la realidad de lo que se esconde. 

Otra interpretación que puede dársele a esta cita de “El Principito”, es sobre la importancia de la empatía. Suponiendo que todos guardamos cosas buenas, y no tan buenas, o incluso algunas heridas en nuestro corazón.

Si fuéramos conscientes de que todos atravesamos por situaciones buenas y malas ¿Qué nos impide leer a otras personas desde nuestros corazones, para lograr ser más comprensivos y amables?

Si interpretáramos y viéramos a otros desde nuestros corazones, comprenderíamos que todos necesitamos ser tratados con consideración, amor y empatía. 

“Nada en el universo sigue siendo igual si en alguna parte, no se sabe dónde, un cordero que no conocemos ha comido, o no, a una rosa.”

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