Pancho López

Pancho López en Concierto en Crunch Menor. Foto: Alexei Taylor

En estos tiempos de coronavirus (Covid-19) están en auge las entrevistas por medio de Zoom y otras plataformas similares; a los curadores, artistas, investigadores y a todos los agentes activos del arte en sí.

Existen propuestas como: Cocktails with a Curator, Art Matters @ Home o Watercooler Chat (de Artnet) en el extranjero.

Pero ¿y en México? Por supuesto que también existe la intención de dar a conocer el trabajo que hay detrás de la oferta cultural.

Entre los que incitan la visualización de la valía del trabajo en la cultura, está Sandra Ontiveros, quien se ha preocupado por acercar a su estudiantado con el personal que está impulsando la cultura y las artes en la CDMX.

A principios de mayo del presente año, llevó a cabo una reunión con Pancho López, un artista, curador y gestor cultural, que destaca por su trayectoria dentro del Museo del Chopo y Performagia: Encuentro internacional de performance.

Como siempre, este tipo de Masterclass resulta enriquecedora, no solo para conocer experiencias o dos que tres chismes que se cuelan en la conversación; sino por mostrar los aspectos que debemos tomar en cuenta para triunfar en el gremio y no morir en el intento.

Al respecto, rescatamos 5 puntos tratados con Pancho López:

1.- El papel del curador:

El curador debe tener una panorama general y estar en constante comunicación con todos los equipos de trabajo que permiten el desarrollo de una exposición. Esto implica manejar diferentes tipos y niveles de información. De igual manera, hay que ser conscientes de la complejidad de su posición, en la cual (más allá de lo intelectual), debe tener las bases de las áreas técnicas y/o prácticas.

Además, es necesario ser consciente de que “el espacio expositivo es siempre un espacio narrativo”; así como de las implicaciones de la práctica curatorial: una representación de doble abuso, en palabras de Boris Groys [1].

2.- Profesionalización:

En medida en que Pancho López hablaba de aquellas relaciones rotas o perdidas por no saber cómo conseguir una factura y el desconocimiento de otros “enjuagues” propios de contaduría. Se va develando la importancia de acercarnos a profesionales, no solo en el área de “los números”. Revisando de manera general el contexto mexicano, podríamos hablar de la necesidad de tener contacto y apertura a expertises en el área de marketing, informática, manejo de tecnologías, pedagogía, derecho; en fin, todas aquellas áreas del saber, presentes al momento de trabajar con instituciones, cualesquiera que sea su tipo. Claro, ello no omite, que desde nuestra trinchera se abogue por una profesionalización de nuestra parte en los ámbitos de investigación, curaduría, museografía, etc. 

3.- Planeación:

Es común escuchar: “ay cómo vaya saliendo” o “lo vamos resolviendo en el camino”. Pues parece que así es la vida. Pero si queremos demostrar la valía de nuestro sector, así como, finalizar con proyectos exitosos; debemos aprender a trabajar con “vista en el futuro”. Para ello hay que aprender cómo planificar una iniciativa cultural, tomando en cuenta: fechas, presupuesto, documentos por entregar, las condiciones que queremos que se generen. Incluso, pensar en los posibles problemas y necesidades que pudieran acontecer. Para no tener un escándalo si llega una plancha mortuoria de Gayosso (para un performance de Lorena Wolffer) o una vaca muerta en el baño, tal como le pasó a Pancho López durante su paso por el Museo del Chopo.

4.- Comunicación:

Si bien, anteriormente se hablaba de que el curador debe tener comunicación con todas las áreas que giran en torno a un proyecto cultural. Es pertinente mencionar que no solo éste debe estar al tanto de la comunicación. Esta debe predominar dentro de todas las áreas de cualquier proyecto por igual, para generar un buen ritmo y ambiente interno, que se refleje en el exterior, ya sea con visitantes, voluntarios o patrocinadores. 

En el caso de entablar relación con externos, Pancho López recalca que debemos ser claros, sintéticos, y no prometer más allá de lo que se escape de nuestra manos. Si hablamos desde la verdad y honestidad, las expectativas en el proyecto son más reales; y con ello, se descarta o disminuye la frustración, insatisfacción y enojo, no solo de los que esperan del proyecto, también de los que lo están creando. 

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5.- Flexibilidad:

Seguramente has escuchado alguna vez la frase “adáptate o muere”, que nos recuerda que debemos aprender a ser flexibles al momento de generar una iniciativa, y en todos los sentido que la componen. En otras palabras, hay que saber adaptarse a trabajar con diferentes personas, en tiempos a veces no muy cómodos y con condiciones que son contrarias a las deseables. 

Entonces, aprender y reforzar la flexibilidad nos ayudará no sólo a no tirar la toalla tan fácilmente, también a saber cómo afrontar las situaciones difíciles, que por más que las prevengamos existirán casos en los que no podremos salir de ellas.

Se dice que alguna vez Gottfried Leibniz dijo que “la experiencia del mundo no consiste en el número de cosas que se han visto, sino en el número de cosas sobre las que se ha reflexionado con fruto”, un ejemplo de ello fue la reunión con Pancho López; quien en este caso, logró consolidar en 60 minutos un panorama general del arte y la cultura en tierra azteca.

¡Enhorabuena!

Esperamos seguir escuchando de este tipo de iniciativas.

[1]Groys, Boris, “El curador como iconoclasta”, [Web], Fundación Paiz, Denken Pensée Thought Myst…, Criterios, La Habana, no. 2, 15 de febrero 2011. <19bienal.fundacionpaiz.org.gt> (consultado el 5 de mayo del 2020).